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Luis Miguel de Dios

TRIGO LIMPIO

Luis Miguel de Dios

Escritor y periodista


Agenda

19/04/2022

Hace unos días, analistas que conocen bien la trayectoria de Alberto Núñez Feijóo aventuraron que alegaría 'problemas de agenda' para no acudir hoy a la toma de posesión de Alfonso Fernández Mañueco. Uno de ellos llegó a decir, con toda la sorna del mundo, que «si hace falta, se trae al Papa a Santiago o a donde sea para justificar su ausencia en Valladolid». Bromas y exageraciones aparte, lo cierto es que esos tertulianos atinaron. El nuevo presidente nacional del Partido Popular no acompañará al reelegido presidente de la Junta de Castilla y León. Tiene «problemas de agenda»… que se ha buscado él mismo: ha convocado en Madrid, en la sede de Génova, a representantes de la patronal y de los sindicatos mayoritarios para exponerles su visión de la economía española y sus propuestas para solucionar los males que la afligen. Excusa perfecta, hasta creíble. La reunión es importante, de altura, pero ¿no había otro día para celebrarla?, ¿tenía que ser, precisamente, en la misma fecha de la toma de posesión de Mañueco? Casi todos los observadores políticos coinciden en la respuesta a estas preguntas: Feijóo quería evitar la foto con Santiago Abascal, el líder de Vox que sí estará, y satisfecho y orgulloso él, en la capital pucelana, donde, además, podrá abrazar y compartir charla con los tres consejeros que nombró su partido… incluso antes de la investidura de Mañueco. Es probable que charle también con Cuca Gamarra, segunda de a bordo de Feijóo, pero, claro, no será lo mismo. ¿Y qué opina el jefe del Ejecutivo regional de la 'espantá' del político gallego? Lo ignoramos, aunque no creo que le haya sentado muy bien, sobre todo tras comprobar cómo Castilla y León perdía mucho peso en los órganos de dirección del renovado Partido Popular. Más dudas: ¿tiene ya Mañueco decididos los nombres de 'sus' siete consejeros? No se esperan grandes sorpresas, pero esos nombres serán también claves para descifrar, en la medida de lo posible, el futuro que nos aguarda, especialmente si aterriza la «revolución fiscal» que don Alfonso anunció el pasado martes. Feijóo tardó casi 13 años en aplicarla en Galicia. Veremos qué pasa aquí.