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Fernando Jáuregui

TRIBUNA LIBRE

Fernando Jáuregui

Escritor y periodista. Analista político


El único que llevaba corbata por allí

17/10/2021

Claro que un congreso de partido, sobre todo si es del PSOE y en un fin de semana caluroso, no es lugar pródigo en gentes encorbatadas. De hecho, salvo error u omisión, me parece que el único que llevaba corbata en el acto de inauguración plenaria este sábado del 40 congreso socialista era Felipe González. Cuyo discurso, como corresponde a su historia y a ser considerado el 'gran disidente' del sanchismo, era, sin duda, el más esperado.

Fiel a su estilo, de asegurar que dice lo que piensa y piensa lo que dice, pero aplicando una buena dosis de sordina, González repartió algunos varapalos al ex socio Pablo Iglesias, por haber menospreciado eso del 'régimen del 78'; al PP, por decir que defiende la Constitución "pero no la cumple" (referencia a la falta de acuerdo para renovar el poder judicial) y también, muy, muy velados, a Pedro Sánchez.

La verdad es que hacía falta estar muy atento, haber seguido paso a paso las desavenencias entre el hombre que ganó aquellas elecciones de 1982, hace casi cuarenta años, y quien ahora vive en La Moncloa, para haber captado de forma cabal algunos de esos alfilerazos. Pero González, que se define como la máxima representación viva de aquel 'espíritu del 78', y que está a punto de cumplir ochenta años, pidió al secretario general --o sea, a Sánchez-- que "estimule" la capacidad de expresarse de la militancia; es decir, que hay quien se queja de no poder hacerlo con libertad. Y, en lo que muchos interpretaron como una alusión a los 'socios' del Gobierno, dijo: "Tenemos que defender la Constitución y el ordenamiento jurídico como el único método de convivencia". Una inequívoca alusión a que algunos de esos 'socios' ni defienden la una ni lo otro.

También le recordó a Sánchez, en un plan acaso demasiado exhaustivo y fatigoso, cuántos cimientos pusieron para la modernización y el progreso aquellos ministros de sus primeros gobiernos. Por cierto, todos ellos, incluso Guerra, ausentes del 40 congreso, con la excepción de Joaquín Almunia, que allí estaba, como Zapatero, en su calidad de ex secretario general del partido.

Pero, alfilerazos y educadas indirectas al margen, lo cierto es que el congreso, una vez que el único hombre con corbata aceptó acudir, es una balsa de aceite. A casi nadie le interesan los nombres de la nueve ejecutiva, que ya se sabe que va a estar controlada por gentes totalmente afines a Sánchez (Santos Cerdán, Lastra, Bolaños), sin disidencias ni excepciones, ni concesiones al recuerdo. Y bastantes de los presentes con los que hablé sacaron la impresión de que ya Felipe González no es un problema para Pedro Sánchez. El discurso de este sábado del ex presidente en la inauguración oficial del 40 congreso, a falta de cosa mejor, será analizado hasta la saciedad por críticos y exégetas. Pero la impresión es la de que Pedro Sánchez tiene un obstáculo 'crítico' menos en su carrera triunfal en un PSOE 'reinventado' y cuyo pasado --¿quizá mejor?-- solo recordó la única persona que allí llevaba corbata.