El Rincón de...

José María Vicente


Una de espías

21/07/2020

Constantemente surgen noticias que ponen a prueba nuestra capacidad para seguir creyendo en el sistema. Si ya la vida cotidiana está resultando difícil para muchas personas, con tanta adversidad a nuestro alrededor ahora también hay que lidiar con lo que nos llega de las altas esferas de la política. El Gobierno británico acaba de hacer público su convencimiento de que Rusia, es decir Putin y sus secuaces, intervino en el último proceso electoral de finales del 2019 que abrió las puertas de Downing Street a Boris Johnson. Ni Le Carré en sus mejores tiempos creativos hubiera podido concebir una trama tan audaz. Pero por si esto no fuera suficiente Canadá y Estados Unidos también se suman a la denuncia pública contra Rusia por su autoría en los ataques cibernéticos contra centros científicos punteros ocupados en investigar la vacuna del coronavirus con el fin de robar los resultados. No deja de ser paradójico que la denuncia la haga el negacionista Trump, cuya aportación a la ciencia es la de dar un traguito de fairy para acabar con el covid-19. Una más de la larga serie de estupideces de este producto del dinero y el marketing llevado al límite. Pero no todo sucede fuera. Aquí las cocemos a calderadas. Un vicepresidente que se proclama víctima de las cloacas del Estado al que le pillan con las manos en la masa de la porquería de la que supuestamente nos quiere librar. Aprendiz aventajado de pocero y machista protector de pobres mujeres de veinticinco años. ¡Vivir para ver! La dosis diaria sobre las presuntas actividades financieras inquietantes del Rey Emérito que tienen que ser desmentidas ya o, si no se puede, tomar medidas que eviten el efecto arrastre sobre la Corona. Y para que no quede nadie sin su minutito de gloria ahora sale a la palestra el del Parlamento catalán con la copla de que le han estado espiando a través de un mecanismo que sólo está al alcance de los gobiernos. Quizás tenga que mirar al que tiene más cercano… por si las moscas.
Podrían ser simples serpientes de verano pero son toda una prueba de esfuerzo para una sociedad agobiada por el panorama de mascarillas alrededor y por un otoño en el que es mejor no pensar. 



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