Plaza Mayor

Fernando Trespaderne


El arte de lo imposible

17/12/2020

Con o sin pandemias mundiales, algo que  no ha cambiado a lo largo de los siglos es la máxima de Aristóteles, que a lo largo de la historia hicieron suya grandes estadistas, que viene a decir que ‘la política es el arte de lo imposible’ y cada día que pasa tenemos nuevos ejemplos que vienen a darle la razón. Lo que no puedo asegurar es si lograr ese imposible se hace en la mayor parte de los casos para lograr el bien común o para satisfacer el egocentrismo del político de turno. Los hay que incluso aseguran que solo la buena política es capaz de lograr lo imposible para hacer realidad las grandes transformaciones que cambian el mundo. 
Viene esta reflexión a cuento tras asistir a una moción de censura en Revillarruz en la que se obró el milagro de lo casi imposible. Una concejala que no se presentó a las elecciones municipales, es decir no pudo recibir ni un solo voto, se hizo ayer con el bastón de mando y será la que decida el futuro de esta localidad. Sin poner en duda su legitimidad, y la legalidad, para acceder al cargo no deja de ser una anomalía democrática que una persona puesta a dedo por un partido para sustituir al candidato que renunció, y toda la lista con él, lleve las riendas del municipio y condicione la gobernabilidad de mismo.
No es de extrañar la indignación de los desalojados al asegurar que es «una estafa», ni la aseveración de los ahora sus socios, «ella es la que manda». Sin entrar a valoraciones, para eso están los políticos, aunque sean de pueblo y digan que lo que hacen en ellos nada que ver con sus partidos, lo cierto es que la nueva alcaldesa de Revillarruz ha llevado a la máxima expresión aquello que dijo Aristóteles. No es imposible ser alcalde sin presentarse a las elecciones y con  solo un concejal de siete. Disfruten de lo no votado.