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Ana Castellanos

Ana Castellanos


Perdemos el norte

04/06/2021

Me declaro autora confesa de muchas críticas a los escasos resultados que los comisionados para la despoblación, comités de expertos e instituciones varias obtienen para frenar la sangría poblacional en el medio rural. También me confieso poco apta para aportar ideas que cambien esta curva maligna. Muchas veces reflexiono sobre qué hacer por nuestros pueblos y  apenas me surgen ideas más allá de dotar a todos los rincones con internet de calidad, unas carreteras dignas o servicios de transporte público a demanda adecuados a las necesidades reales de los que sobreviven en las pequeñas aldeas para que puedan acudir, al menos, a los centros de salud cualquier día de la semana. Huelga decir que estas tres  medidas no se cumplen ni de lejos.
Pero hace poco, una circunstancia personal me ha llevado a descubrir otro agujero por el que perdemos oportunidades y, lo más importante, jóvenes. Resulta que Castilla y León es una potencia eólica a nivel nacional.  Tenemos una potencia instalada de 6.300 megavatios, mientras nuestros vecinos del País Vasco apenas tienen aerogeneradores para sumar 153 megavatios y Cantabria, tan solo 35. Pero hete aquí que aunque los castellanoleoneses tenemos aerogeneradores a cascoporro y, según pinta el panorama alguno más caerá, solo en un instituto de Soria    -me alegro por los sorianos- se imparte el ciclo de grado superior en Energías Renovables, que forma a los técnicos encargados tanto del montaje como del mantenimiento de parques eólicos así como de instalaciones solares.  Curiosamente, el ciclo también se imparte en un centro de Vizcaya y en otro de Cantabria. ¿Donde nos llevan estos vientos formativos? A perder la oportunidad de formar a nuestros chavales en su tierra para que continúen en ella y obtengan empleo aquí. Creo que hemos perdido el norte.