Sobreviviendo en la Jungla

Belén Marticorena


Paranoica

26/06/2020

Será la llegada del verano, o haber vuelto a esto que llaman nueva normalidad, pero llevo días que me rondan por la cabeza una serie de ideas tremendistas, intento valorar lo que ha pasado y me doy cuenta de que nos han tenido encerrados casi tres meses, y que, como ratoncillos de laboratorio, hemos sido observados y analizados en todas nuestras actitudes, comportamientos y reacciones. Y todo ello, lo hemos hecho bajo mil cámaras y mil campañas de marketing con mensajes más propios de una película de Walt Disney, que de lo que nos estaba ocurriendo en realidad.
No sé cómo, pero han conseguido que todos saliéramos cada día a una hora determinada a los balcones, provocando una socialización extraña y forzada, que, me van a perdonar, no llego a entender, y donde el agradecimiento a los sanitarios y cuerpos de seguridad del Estado, finalmente no era lo importante, sino ese inusual contacto con los demás para impedir la locura colectiva y me es difícil creer que esta idea sea fruto de la improvisación, sino más bien de algún gurú del comportamiento.
Así que, en mi estado actual de paranoia me planteo si todo este desastre no habrá sido un ensayo general para algo mucho más ambicioso. Tal vez este experimento sea solo una prueba de cómo se nos puede controlar, dominar y encerrar de manera voluntaria y sin rechistar. No hemos vivido solo una pandemia, sino también una guerra psicológica, donde a través del miedo se nos ha controlado y dominado, marcando los ritmos y las fases.
Ante este terrible holocausto de nuestra mejor generación, donde la previsión, la información fiable y los medios técnicos han brillado por su ausencia, todos sin excepción nos hemos sometido sin un pero. Ahora, quienes nos controlan ya saben hasta donde pueden llegar, cuánto tiempo se nos puede tener encerrados, y las medidas que tienen que aplicar para evitar una revuelta. Mi pregunta sigue siendo la que me hacía inicialmente, cuando pensaba que esto era solo una gripe complicada ¿A quién beneficia esta terrible experiencia? La respuesta me da miedo, y casi prefiero no saber mucho más, porque en este caso no creo que saber la verdad me haga libre, sino más bien todo lo contrario.



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