Plaza Mayor

Carmelo Palacios


¡Qué pena!

26/06/2020

La única buena noticia de la pandemia de coronavirus ha sido que los independentistas catalanes han dejado de dar la matraca. ¿No se había percatado? Después de meses llenando portadas de periódicos y abriendo telediarios, han pasado a un segundo plano de la actualidad. Ya era hora. Los propios medios nacionales e internacionales les han ‘ayudado’ en ese objetivo de dar bola a su causa y exportarla al extranjero. Se han dedicado a generar odio y este verano puede que recojan la ‘recompensa’.
Hace unos días, la Generalitat lanzó una campaña turística en la que hizo un llamamiento al «turismo de proximidad». ‘Cataluña es tu casa’, reza el eslogan. Vamos, que nos invitan al resto de españoles a gastarnos las perras allí este verano. Sí, sí, en serio. Ni una estelada ni un lazo amarillo en el vídeo promocional. Nada. Como no irán extranjeros, pues que vengan los españoles, habrán dicho. Aquí paz y después gloria.
A estas alturas de la película, le mentiría si le dijera que me sorprende. Lo han hecho siempre. Si nos necesitan, nos llaman. El problema es que sus políticos han inoculado tanto odio hacia España estos últimos años que el resto de ciudadanos se lo ha llevado al terreno personal. Da igual la ideología; el hartazgo es generalizado. Y déjenme decirles una cosa. No será Torra ni Rufián los que paguen el resentimiento que ellos mismos han creado. Será el dueño de la tasca de enfrente de la playa en Cadaqués, el de la casa rural en Girona o el de un pequeño hotel de Tarragona. ¡Qué pena!
Los españoles apostaremos por el turismo interior, pero a buen seguro que esa animadversión que deliberadamente han provocado les pasará factura. «Aquí son todos bienvenidos», aseguró Torra. Haberlo pensado antes. Ya lo dice el refranero español, el que siembra vientos recoge tempestades.



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