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Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Podemos y Vox se reivindican

12/10/2021

Entre los dos platos fuertes, el protagonizado por el PP en su convención de Valencia en el primer fin de semana de octubre, y el cuadragésimo congreso federal del PSOE, que se celebrará el próximo, también en Valencia, Podemos y Vox han aprovechado las fechas libres en el calendario para desarrollar sendos actos políticos con la misma finalidad que los dos representantes del bipartidismo tradicional, sacar músculo y demostrar que cuentan con la voluntad de condicionarlos en el ejercicio del poder, sin perder de vista que lo que quiere cualquier partido es ser el primero dentro de su sector ideológico.  

Los líderes de Podemos en su Universidad de Otoño, consideran que aun en las condiciones actuales puede dar el 'sorpasso' al PSOE, mientras que desde Vox, en la presentación de su "Agenda España", advierten al PP que no les trate con desdén porque, en todas las previsiones, el PP llegaría al poder con el apoyo del partido de ultraderecha. Tanto la secretaria general de Podemos y ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, como el ideólogo del partido, Pablo Iglesias, avalaron la estrategia de conformación de un 'frente amplio' que quiere levantar la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, candidata señalada a dedo por Iglesias, para aglutinar a toda la izquierda a la izquierda del PSOE.  

A pesar de los pocos datos que se tienen sobre como fraguará esa amalgama Yolanda Díaz, se puede afirmar que su proyecto va a contar con numerosos agujeros, porque varios grupos a los que va dirigida su oferta ya han mostrado su rechazo inicial, de tal forma que no se logrará la unidad lograda hace un quinquenio, porque en este tiempo ha sido Iglesias quien realizó una política de tierra quemada a su alrededor y se desgajaron del proyecto mareas, anticapitalistas y otras personas purgadas que han puesto en pie sus propias ofertas.  

Si el frente amplio tiene algún objetivo es el de sumar a Íñigo Errejón y su Más País y este ya ha dicho que quiere mantener su rumbo propio, quizá cegado por el éxito en Madrid –"Madrid es España, que diría Ayuso"- y porque no quiere volver a un marco del que le expulsaron. La consecuencia de esa falta de generosidad para la izquierda será que competirán tres partidos y otros grupúsculos regionales que dividirán el voto, y ya se sabe lo que ocurre en esos casos. Otro tanto podría decirse de Teresa Rodríguez y sus anticapitalistas en Andalucía.  

Por la derecha las relaciones entre el PP y Vox se sitúan entre el "hasta aquí hemos llegado" de Pablo Casado a Vox, y la acusación de este fin de semana de Santiago Abascal al líder popular de mentir a los españoles dado que no ha derogado donde gobierna las leyes que dice que abolirá a nivel nacional cuando llegue a La Moncloa.  

A pesar de sus deseos, tanto el frente amplio -y más si no llega a ocupar todo el espacio-, como Vox, es muy difícil que consigan el 'sorpasso que buscan, lo que obligará al entendimiento dos a dos si los números dan. El PSOE ya habría pasado por el trance de la coalición, mientras que, dados los mensajes enviados por Abascal -"El PP no es una alternativa, es un relevo"-, Casado tendría muy difícil lograr lo que pretende, establecer un gobierno en solitario con apoyos externos.  Pasada la experiencia de partido outsider, Abascal ve la posibilidad de pasar a gobernar de facto más cerca.