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Martín Serrano

Plaza Mayor

Martín Serrano


Sonrisas

28/04/2022

Siempre se ha atribuido a Virgilio Mazuela, cultura, compromiso y simpatía en persona, el calificativo de asperón para el burgalés tipo. Muchos pensamos que buena parte de nuestros conciudadanos encajan (encajamos) como anillo al dedo. Es lo que da esta tierra. Será por el viento frío, que nos arruga la sonrisa y nos esconde el cuello. Este carácter adquiere grado de molestia cuando lo encontramos detrás de un mostrador en negocios de toda índole. No es que busquemos que los dependientes nos pregunten por la hipoteca, la almorrana o la comida con los cuñados, pero qué menos que un buenos días y una mueca amable de bienvenida. Por espíritu comercial y, sobre todo, por educación.

¿Que a qué viene esto ahora? A nada especial ni importante. Solo porque me he acordado de que allá por principios de los 90 había un espacioso bar en la calle La Puebla -donde un alcalde plantó una fuente ornamental al lado de otra funcional que queda a la zona como a Cristo dos pistolas- que regalaba cada semana a la clientela una hoja volandera (Correo Principal) con temas para el debate, noticias de denuncia, pasatiempos, frases célebres o ingeniosas, chistes... En pocas palabras, para sugerir conversación y diversión. Recuerden que todavía no teníamos los móviles para matar el rato y convertir nuestra soledad en presunta ocupación.

Esta novedosa iniciativa hoy sería, por rara, noticia de telediario. O al menos de reseña en la prensa local. Y como quiero dejar buen sabor de boca, lo intentaré con tres chistes light que salieron en aquel invento (la mayoría hoy no pasaría la prueba de lo políticamente correcto): 

Un policía sorprende a un mendigo tocando el acordeón en la calle:
- ¡Venga, acompáñeme!
- Usted dirá, agente. ¿Qué canción quiere cantar?

En un restaurante moderno:
- Caballero, ¿cómo ha encontrado el filete?
- De casualidad, debajo de la patata frita.

- ¿Desde cuándo trabajas aquí?
- Desde que amenazaron con despedirme.