Plaza Mayor

Juan Maiques


Las amenazas de todas las crisis

11/06/2020

Aunque la Corporación municipal nos ha demostrado, desde el mismo día de su investidura, que no podemos dar nada por sentado, parece que el Ayuntamiento va a contar con un nuevo Presupuesto en este 2020. A mitad del ejercicio, pero con unas cuentas actualizadas.

La mejor noticia es que la ciudad no continuará por cuarto año consecutivo con unas cuentas prorrogadas. Pero no es menos cierto, y aquí no le falta razón a la oposición, de que las que se acaban de aprobar nacen desfasadas. La caída de 5 millones de ingresos se va a quedar muy corta porque no se ha hecho una previsión de, por ejemplo, los usuarios que tendrán los autobuses urbanos en julio, agosto, septiembre... Y se puede decir lo mismo de la recaudación por las multas de tráfico, por las terrazas...

Las arcas municipales están saneadas, en los últimos años (por imperativo legal) se ha reducido drásticamente la deuda y se han alcanzado grandes superávit, pero eso no nos debe de hacer olvidar la gran amenaza que, cada vez que se presenta una crisis, representa lo que los burgaleses (usted también) deben a los consorcios.

Hemos sabido ya que las previsiones de ventas del Consorcio de Villalonquéjar no se van a cumplir y que debemos confiar en que los bancos aplacen la deuda. Ojalá no sea una patada hacia adelante, pero algunos que no somos tan optimistas como nuestros gestores vemos este asunto con preocupación.

El peor de los escenarios supondría una losa, otra más, para la ciudad y lo peor de todo es que ahora mismo solo queda confiar en que el viento sea favorable. Quizá deberíamos pensar también en el peor de los escenarios y, poco a poco, prepararnos para un vendaval que ojalá nunca llegue. Mejor eso a que nos pille desprevenidos.

 



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