Sobreviviendo en la Jungla

Belén Marticorena


Balas o flores

30/04/2021

Hay lunes que se hacen muy cuesta arriba, y este último ha sido de esos, será porque estaba con la resaca de tener que sentirme comunera, y claro, las derrotas nunca se llevan bien. Avanzada la semana, con el temita de las elecciones madrileñas, ésta ha ido adquiriendo matices entre siniestros y divertidos. Nuestros políticos protagonizan lo que parece una película de Alex de la Iglesia, en la que son víctimas de terribles y misteriosas amenazas, que les tienen totalmente perturbados, vamos…como siempre.
Los pobrecillos se sienten amenazados, y han convertido este suceso en el mensaje central de sus campañas electorales, lo que indica la falta total de ideas propias, y les ha dado chance para dedicarse al insulto y a las peleas en el barro. En especial, me supera que alguno de ellos utilice como eslogan y abandere el miedo que están viviendo sus hijos, porque creo recordar que lamentablemente ese miedo que ahora se le hace insoportable, antes que él y sus hijos, sin escolta ni protección alguna, lo han sufrido durante muchos años las familias y los niños de militares y guardia civiles de nuestro país. Sí, hablo de las víctimas del terrorismo. Esas que ahora todos hemos borrado de nuestra historia más reciente. Sin embargo, no hace tantos años, el hecho diario de salir de casa para ir al colegio, era todo un acto de valentía, porque eran objetivos, y si te tocaba podías ser testigo y ver como mataban a tu padre de un tiro en la nuca. Por eso me resulta curioso, que una actuación que debería haber permanecido para su correcta investigación en la mayor discreción posible, reciba esta extrema atención y publicidad. Mientras, con otras víctimas se intenta pasar de puntillas porque resulta más rentable políticamente, defender, dar cargos y hacer homenajes a sus verdugos. Tal vez, estas balas nos ayuden a comprender que no es lo mismo alentar la violencia que sufrirla; que no es lo mismo criticar la vida de otros que convertirse en ellos; y desde luego no es lo mismo ser buena persona que querer parecerlo. Sin duda es terrible que te amenacen, pero se trata de un acto despreciable siempre, y no solo dependiendo de quién sea la víctima. Mejor enviar flores, aunque sean carnívoras. 



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