LA OTRA MIRADA

Ilia Galán

Poeta y filósofo


Adoctrinamiento, ¿miento?

12/11/2020

Cada día nuevas y alarmantes noticias sacudían su cabeza, sin dar respiro para digerirlas; sin tiempo. Las hojas del otoño caían llenas de ocultos escritos al vacío, amarillentas, para ser pisoteadas por viandantes enmascarados bajo un cielo gris, en un suelo algo sucio por el barro y los desperdicios. El mundo, su mundo, parecía hundirse en un sumidero inmundo: demencia... Las notas se acumulaban en el escritorio sin saber cuál tomar en consideración.
Pero se decidió a escribir algo y así al público lo arrojó desde su despacho, retirado del caos, gracias a la poderosa música de Anton Zimmerman, Sturm und Drang, sí, Tormenta y empuje, pero ahora no era un movimiento cultural germano el que arrebataba, sino los hechos: la pandemia y su gestión, la política alrededor. Nada quiso redactar sobre un supuesto ministerio de la verdad y la inquisición que detrás de este habría, secreta y siniestra, para cortar la mano derecha que señalase cualquier mentira, aunque fuese en actitud discreta. La libertad iba siendo asfixiada, cada vez más, en todos los campos, como en la educación, donde también habían entrado para revolver los pupitres. Los crecidos inspectores, a modo de inquisidores burro-cráticos, estrangular quieren la libertad de cátedra, el modo abierto que cada profesor tiene para estudiar, ver e interpretar. «Cada maestrillo tiene su librillo», decían antes. Ya no, ahora es un sistema rígido, cada vez más, que asfixia a los docentes con numerosos trámites administrativos, deprimiéndolos, en vez de ayudar a lo esencial, a escoger los mejores y a dejarles enseñar bien y en paz.
Adiós a la lengua que une a los españoles, ahora solo vasco, catalán, mallorquín, valenciano, gallego, bable, fabla, cheli, andalú... Adiós al consenso educativo. Imposición, a su modo, ¿igualitaria? Castigo a las escuelas que educan de modo diferenciado a niñas de niños, aunque los padres se empeñen en que son diferentes en tantos aspectos... Historia de las religiones, eso suena bien, pero adiós a la religión. Adiós a la asignatura de ética, que llega el adoctrinamiento. La filosofía, pese al general acuerdo previo, es asesinada, con Sócrates, de nuevo, y el veneno emponzoña los pensamientos que de opiniones torcidas engendrados fueron. No quiere el gobierno que los jóvenes piensen de modo crítico, con libertad, sino que sean aleccionados, moldeados con su ideología. Su opinión se impone. Tal es el empeño que planean, de modo que puede haber muchachos que no sepan qué es pensar, sin saber analizar prejuicios o reflexionar críticamente, opinando como títeres según quieran nuestros dirigentes.
Después de tanta tentación para la dispersión, pudo terminar su artículo, el ministerio de la mentira, con sus documentos oficiales podría perseguir sus líneas, las mismas que hasta aquí han seguido leyendo los ojos del lector. Tal vez no haya otras, acaso quieran borrar el horror de los gulag o las checas.



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