Observando al Mundo

Marian Peña


Azúcar

28/10/2020

Entre las novedades en materia de consumo aprobadas por el gobierno en los últimos días hay que destacar como muy positiva la decisión de incrementar el IVA, del 10 al 21 por ciento, a los refrescos y bebidas azucaradas; una medida que entrará en vigor el próximo año y que repercutirá para bien en la salud de muchos.
No hay ninguna duda de que el consumo excesivo de azúcar supone un grave riesgo para la salud ya que asociadas a él están la obesidad, la descalcificación, la diabetes, muchas enfermedades cardiovasculares y el cáncer. La OMS considera excesiva cualquier ingesta diaria por encima de los 25 gramos y la superamos con creces y, lo peor, es que en muchas ocasiones no somos conscientes de ello porque gran parte del azúcar que comemos está oculto en alimentos que no pensamos que lo contienen o, si somos conscientes, no sospechamos que en dosis tan elevadas. Entre los productos más dañinos, los expertos en nutrición señalan a los refrescos, que en las últimas décadas han pasado a ser un producto de consumo masivo y diario, así que es bienvenida cualquier medida que saque a la luz el problema y que haga reflexionar a los consumidores. 
Hay quien considera que una subida de impuestos es solo una medida recaudatoria pero lo cierto es que en otros países está funcionando. Uno de los que han apostado por legislar en pro de la reducción de azúcar en los productos alimentarios es Chile que, con una pequeña subida de impuestos, ha conseguido rebajar el consumo de bebidas con azúcar, en más de un veinte por ciento en los últimos cuatro años lo que ha obligado a los productores a reformular sus ingredientes para adaptarse a la nueva demanda. Sí es cierto que sólo con esta medida no basta, debe ir acompañada de campañas educativas en materia de alimentación y consumo y con un cambio de legislación en materia de etiquetado para hacerlo más claro, de forma que permita a los consumidores tomar decisiones más conscientes e informadas ya que en la actualidad resulta muy difícil saber con certeza lo que contienen muchos productos porque sustancias como el azúcar, la sal o las grasas se camuflan en los listados de ingredientes con denominaciones que la mayoría desconocemos.



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