Plaza Mayor

Leticia Ortiz


Como a tontos

28/10/2020

Restricción de la movilidad nocturna. Así nos dijo el pasado domingo Pedro Sánchez que debíamos llamar al toque de queda porque eso de toque de queda suena a épocas felizmente pasadas de nuestra Historia más reciente. Fue, posiblemente, un detalle sin importancia en una época de grandes titulares donde, no cada día, sino casi cada hora vivimos «momentos históricos». Quizá solamente fue una anécdota. Pero refleja perfectamente lo que ha sido una sensación constante desde que nuestra vida cambió allá por marzo: nos tratan no como a niños, pues a los críos nadie osaría a tratarles así, sino como a tontos. Y he citado a Sánchez por ser uno de los últimos ejemplos, pero aquí sí se puede generalizar porque dirigentes de todas las siglas políticas han tratado a sus ciudadanos como si fueran seres incapaces de pensar por sí mismos. Las excepciones han sido, por desgracia, muy pocas.
Ahora que la segunda oleada nos golpea con la fuerza esperada, aunque algunos políticos se sorprendan con ademanes exagerados, igual es buen momento para contar cómo durante los meses más duros de la primavera, cuando las cifras crecían como ahora, a las redacciones de los periódicos no llegaban imágenes duras de hospitales, funerarias o cementerios españoles. Del extranjero sí y en abundancia. Pero de territorio nacional, no. Imágenes de balcones, de carteles con el célebre «saldremos más fuertes» y de calles vacías caían por teletipos a espuertas provocando una sobreprotección infantil, quién sabe si aconsejada por los que mandan, que ha servido solo, como se está viendo ahora, para que algunos minimicen los miles de muertos y olviden la responsabilidad individual. 
Nos llaman a la sensatez, el civismo y la responsabilidad mientras los políticos se divierten en fiestas multitudinarias, como la del pasado lunes en Madrid. Porque ellos son los que mandan, no los que obedecen. Nos tratan, repito, como a tontos. Y se lo compramos.