Plaza Mayor

Leticia Núñez Núñez


¿Y si armamos un buen plan?

20/01/2021

Entre las numerosas tareas que tiene por delante el Ayuntamiento de Aranda de Duero se incluye la redacción del nuevo Plan Director. Habrá quien piense que ese tipo de proyectos no valen para nada, que no tiene sentido emplear tiempo y recursos en plena pandemia o que no deja de ser un documento para que algunos políticos plasmen un sinfín de buenas intenciones que luego irremediablemente quedan olvidadas en un cajón. 

Pues sí, pero no. Me explico. Aranda necesita ese plan. O mejor dicho, necesita un buen plan. Y, al mismo tiempo, ponerlo en práctica de una vez por todas. Porque se trata de una hoja de ruta clave que, de diseñarse en condiciones, debería estar llamada a marcar el devenir de nuestra villa. Y no vale con limitarse a hacer lo mínimo para pasar el trance. Eso equivaldría a no entender nada. 

Resulta esencial contar con una cierta altura de miras. Que quienes tengan en su mano cristalizar todas esas propuestas lo hagan implicando a mentes inquietas, con espíritu de progreso, acostumbradas a mirar más allá de su ombligo. Dicho de otra manera: para armar un buen plan en Promoción no deberían limitarse a recoger lo que digan los políticos de turno o los sindicatos (con el respeto que merecen).

Hay muchas personas con ideas interesantes, dispuestas a estrujarse los sesos en aras del bien común. Sí, por mucho que cueste creerlo. Sólo hay que buscar. Ponerle ganas. Un poquito de voluntad por aquí. Y unas cuantas dosis de trabajo por allá. Ser conscientes de la relevancia del plan.

Si en 1984 un grupo de arandinos fue capaz de diseñar un programa económico equivalente a este Plan Director, en el que propusieron construir una estación de autobuses, dotar al polígono industrial de todo tipo de servicios o un tratamiento diferenciado en los tributos a las empresas que se instalasen en Aranda, con los avances que aquello generó, cómo hoy no vamos a ser capaces. Menos pasividad, por favor.



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