Observando al Mundo

Marian Peña


Salud del planeta

15/07/2020

Por si alguien tenía alguna duda de lo dañina que es para el planeta la actividad humana solo es necesario echar un vistazo a lo sucedido durante los meses de confinamiento; ha sido cerrarnos en casa, dejar que la naturaleza siguiera su curso, y el aire se ha limpiado, el campo se ha puesto más bonito que nunca y los animales han recuperado su espacio vital. Por muy mala que sea una situación, siempre tiene algo bueno aunque en este caso ha durado poco; volver a la vida y comenzar a retroceder en algunos asuntos relacionados con el cuidado del medioambiente ha sido todo uno.

Hace unos meses, los detractores del uso generalizado de plásticos nos alegrábamos con la entrada en vigor del cobro obligatorio de las bolsas en tiendas y supermercados, era el primer paso para corregir otro importante problema que acecha a la humanidad, el de los plásticos que invaden la naturaleza, los mares y los océanos. No sé si somos muy conscientes de que, sin saberlo, ya comemos y bebemos este material. 

Cuando parecía que muchos comenzaban a concienciarse sobre la gravedad del asunto damos otro paso atrás, el derivado del uso masivo de guantes y mascarillas que, de forma incívica, hay quien deshecha incorrectamente y tira en la calle. Los amantes de los cálculos nos dicen que, a razón de una mascarilla cada cuatro horas, cada uno de nosotros usaría al año más de 700, que no hay que tener mucha imaginación para saber donde acabarán. Además de la falsa creencia de que los guantes y envases de plástico de los supermercados pueden ayudar a frenar la propagación de la Covid, lo que ha incrementado el volumen de estos residuos.

Nos queda la esperanza de que los plásticos de un solo uso tienen los días contados también en nuestro país, así se deduce de la nueva Ley de Residuos que ya ha comenzado a tramitarse y que contempla la prohibición de la venta de artículos como pajitas, bastoncillos, cubiertos, vasos y platos de plástico, artículos que utilizamos unos minutos y que tardan cientos de años en degradarse. Mientras tanto podemos ir buscando alternativas, que ya existen muchas, y usar mascarillas reutilizables, nuestro bolsillo y la salud del planeta nos lo agradecerán. 

 



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