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Juan Ángel Gozalo

Plaza Mayor

Juan Ángel Gozalo


Cuarto y mitad

06/09/2021

Junta y ayuntamientos, que también tienen algunas competencias en esto de las infraestructuras y equipamientos educativos, siguen tropezando con la misma piedra una y otra vez en el septiembre escolar. Lo de las obras y trabajos de conservación contra reloj en los centros educativos se ha convertido en un clásico. 

 La Consejería de Educación está actuando en algo más de dos docenas de centros de la provincia -la mayor parte en la capital- para mejorar cubiertas, ventanas, sistemas de calefacción, ampliación de aularios... y eso está bien si no fuera porque el tiempo se le ha echado, como siempre, encima. Esa misma imprevisión es evidente también en las actuaciones municipales de Burgos, Aranda de Duero y otras localidades… 

Cierto es que más vale tarde que nunca, pero digo yo que desde que se cerró el curso pasado, en el ya lejano junio, se ha tenido tiempo más que suficiente para contratar y llevar a cabo estos trabajos de mantenimiento y de mejora en los centros. Pero no, un año tras otro, se sigue dejando para mañana o pasado lo que se pudo hacer ayer, sin esas prisas y con tiempo suficiente. Los proyectos que se ejecutan a matacaballo no suelen salir bien y de esos chapuceos de última hora hay sobradas pruebas en Burgos y en el resto de la provincia. 

Cierto es que algunas obras en colegios e institutos están ejecutándose a buen ritmo, pero otras muchas no tanto e incluso hay algunas que no han comenzado y eso ya es más grave porque lo de terminar proyectos en plazo y forma es harto complicado por estos lares. Al tiempo, los alumnos van a regresar a los aularios y en los recreos van a estar entretenidos viendo trabajar -como los jubiletas-, a los operarios en tejados, patios, ventanales… Eso cuando no están obligados a mudarse a otros centros… 

En fin, más de lo mismo. La improvisación, imprevisión, desidia, negligencia, apatía… son lacras que están pegadas a las administraciones como las garrapatas y lo que es peor, sus responsables máximos -funcionarios incluidos- no parece que estén por la labor de aplicar remedio y esa diligencia, además del celo y del esmero, que es de esperar de los gestores públicos. 

El próximo curso, cuarto y mitad… Y lo dice alguien que ya peina canas y que comenzó en su día a cursar COU en un pabellón prefabricado y acabó el año lectivo en este receptáculo de fibrocemento -sauna o nevera , según la estación- que solo iba a ser provisional.