Plaza Mayor

Martín García Barbadillo


Cambia, todo cambia

28/09/2020

Desde que todo esto empezó, da la impresión de que el tiempo se hubiese detenido. Hoy se parece demasiado a ayer, y ayer es un calco del día anterior. La percepción humana del tiempo, que es puramente subjetiva, se ha visto quebrada porque no aparece un horizonte; es difícil vislumbrar la línea recta que nos conduce desde hoy a ese punto del futuro en el que se encuentra la salida. Las burbujas, que surgieron para combatir la pandemia, parece que también hubiesen atrapado al tiempo.
Pero el tiempo no se ha parado, por mucho que nuestros sentidos se empeñen en convencernos de los contrario. Si uno se acerca a la orilla de un río, y emplea el tiempo suficiente, verá pasar las primeras hojas de los árboles de ribera flotando en su superficie, fluyendo como el tiempo, susurrando ya el otoño. Viajando en coche, tal vez pueda ver las hojas de las viñas encendidas en ocres y rojos, rodeadas de racimos voluptuosos, o el cielo desbordado por la luz melancólica de septiembre. Incluso en la ciudad, si uno escapa de la abducción del móvil, puede sentir el poderío de cientos de estorninos, ya de vuelta y de paso, en su vuelo indescifrable.
Cambia, todo cambia, como decía Violeta Parra, aunque no queramos o podamos verlo, e insistamos en lo contrario. Y es tan sencillo como girar la vista a la naturaleza para darse cuenta. Y ahí, mirando lo innegable, que el mundo sigue girando, uno encuentra medicina para el alma y la tranquilidad que proporciona saber que no somos tan importantes, para bien y para mal.
Empieza a oler a otoño, una época fabulosa para salir el campo en esta provincia. Y, no tenga duda, su llegada no la va a parar nadie. 
Salud y alegría.



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