ESCAÑO CERO

Julia Navarro

Periodista y escritora


Doble moral

04/09/2020

Una decisión esquizofrénica la del PSOE apoyando en la Mesa del Congreso que se tramite la puesta en marcha de una comisión de investigación para dilucidar sobre la financiación de Podemos y al mismo tiempo anunciar que se opondrán a su creación cuando dentro de unos días haya que votar esta propuesta en la Junta de Portavoces. En fin... sin palabras.

Lo cierto es que cuando Pedro Sánchez aspiraba a llegar a la Moncloa prometió a los ciudadanos que tendría tolerancia cero ante cualquier atisbo de corrupción o comportamientos inadecuados por parte de los suyos. Naturalmente había que creerle sobre todo teniendo en cuanta que consiguió convertirse en Presidente presentando una moción de censura al PP por los escándalos de corrupción que apuntaban a este partido. Es más, durante sus primeros días de ejerciente como presidente llevó a rajatabla la máxima de que a ninguno de sus colaboradores se les pudiera señalar por ningún comportamiento inadecuado. Eso es lo que le costó el ministerio de Sanidad a la señora Montón, hoy ya recolocada por el Presidente, o a Máxim Huerta, titular brevísimo de la cartera de Cultura, cuyo pecado era mantener una discrepancia con Hacienda.

Pero tanta ejemplaridad duró bien poco, justo hasta que alguien señaló que la manera en que el señor Sánchez había logrado su doctorado no era precisamente un modelo a seguir. O cuando se publicó que algunos de sus ministros tenían determinadas sociedades que les permitían pagar menos impuestos.

Desde entonces Pedro Sánchez ha ido rebajando los requisitos de ejemplaridad a quienes le acompañaban en la gestión de la gobernabilidad.

Por eso no es de extrañar que Pedro Sánchez apoye sin fisuras a los dirigentes de Unidas Podemos que en estos momentos se ven inmersos en investigaciones judiciales.

Vaya por delante que estoy entre quienes creen que todo el mundo es inocente hasta que no se demuestra lo contrario y por tanto los dirigentes de Unidas Podemos a los que se investiga son inocentes hasta que los jueces digan la última palabra.

El problema es que el nuestro es un país de aprendices de "savonarola" que se encargan de acusar y dictaminar culpabilidades sin esperar a las decisiones judiciales. En eso han destacado muchos dirigentes de Unidas Podemos, que no se han privado de condenar a algunos de sus oponentes o a cualquiera que no comulgue con ellos y, como dice el refrán, quien siembra vientos a veces recoge tempestades.

Seguramente los dirigentes de Unidas Podemos sienten en sus carnes que se está siendo injustos con ellos, que se les está acusando sin fundamento, etc, etc.

Pero más allá de la vertiente judicial está la vertiente política. Y lo que Sánchez e Iglesias exigían a otros deben de exigírselo a ellos mismos. No pueden tener dos varas de medir porque eso supone perder credibilidad.

Sánchez quiere mantener contra viento y marea el gobierno de coalición con Unidas Podemos porque es lo que le permite seguir en la Moncloa, pero no resultará creíble si alguna vez vuelve a exigir ejemplaridad a sus oponentes políticos.

La clase política no puede seguir instalada en esta doble moral y por tanto todos los partidos deberían de convenir que en un Estado de Derecho todo el mundo es inocente hasta que en sede judicial se demuestra lo contrario y, por tanto, o cuando existen sospechas sobre algo inapropiado se espera a que los jueces digan si eso es así o no.

Y si no están dispuestos a mantener este principio para todos incluidos sus oponentes, entonces ellos mismos tienen la obligación de aplicarse lo que exigen a los demás que son explicaciones, comisiones de investigación y dimisiones. Pues eso.