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Jesús Quijano

UN MINUTO MIO

Jesús Quijano

Catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Valladolid


Claro y rotundo

23/05/2022

Empezaron hace unos días las clásicas comparecencias parlamentarias de los Consejeros de la Junta ante la correspondiente Comisión de las Cortes de Castilla y león. Se trata de la primera vez que los recién designados se presentan ante la institución que, entre sus competencias, tiene la de controlar su acción política y administrativa y es lógico que despierten cierta expectación. En esa comparecencia, según la tradición, se exponen las intenciones y el programa a desarrollar durante la legislatura, se reciben las opiniones y, si ha lugar, las críticas y las alternativas de los grupos de la oposición, y también el apoyo y estímulo de los grupos que apoyan al Gobierno.

Nótese que, esta vez, la citada expectación era especialmente visible, tanto en el ámbito mediático, como en el político, respecto de los Consejeros designados a propuesta de VOX. Los motivos son comprensibles: se estrenan institucionalmente en tareas de gobierno autonómico, vienen cargados de impulso crítico y de radicalidad, y llaman la atención. No podía ser de otra manera. Así que, interesado como estoy por la política regional desde que tuve responsabilidades en ella, pegué la oreja. Era el turno del Consejero de Industria, Comercio y Empleo; ¡y válgame Dios que no defraudó¡

Claro y rotundo: se mostró dispuesto a combatir el virus del comunismo y el buenismo globalizador (¿?), lanzó dardos afilados contra partidos, sindicatos y patronal, reivindicó el espíritu transformador de VOX y, en medio de todo ello, restalló una afirmación sonora con la que proclamó el principio anti autonomista que parece formar parte del ideario básico de su grupo. Según ella, las Autonomías han hecho mucho mal a España, de lo que es fácilmente deducible que deberían ser suprimidas en cuanto sea posible para retornar a un modelo centralista y uniforme de organización del poder territorial.

Ni que decir tiene que el "cuando sea posible" estará referido, supongo, a cuando se pueda reformar la Constitución, o cambiarla por otra, pero, mientras tanto, la pregunta a hacerle al Consejero es mucho más elemental y de corto plazo. Simplemente, si tiene sentido que participe en el gobierno de una institución que hace mal a España; porque imagino que lo hará a desgana y en permanente contradicción con su ideario. Y, si fuera así, lo mejor sería que quedara libre de tal penalidad, dejando de contribuir a la causación del mal a la Patria.