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Juan Francisco Lorenzo

Pensar con los ojos

Juan Francisco Lorenzo


Adversidad

23/05/2022

Miércoles 18h. 30m.: mi amigo Gonzalo, del que ya he hablado anteriormente en esta columna, se dispone a contar en el salón de actos del Colegio de médicos cómo maneja él la adversidad de haber padecido tres procesos de enfermedad malignos a sus 31 años de vida. Sabe de lo que habla, es médico, y como él dice es un paciente 3.0, un paciente experimentado.

Aprender a manejar la adversidad, sea cual sea su origen, debería ser una asignatura a cursar no sé cuándo ni en qué curso, no sé si pronto o tarde, aunque quizás debería ser un máster obligatorio dada la frecuencia con que nos vemos obligados a afrontar adversidades y más aún en tiempos complejos como los que vivimos ahora, en los que la moral de la tropa humana está por los suelos. 

Dicen que es por el covid, y por la guerra, pero el asunto viene de lejos, cociéndose a fuego lento. Si estamos mal de salud mental por un exceso de adversidades quizá sea porque vivimos en un entorno de baja salud social, esa que se fragua en los entornos en los que trabajamos, vivimos, votamos, nos relacionamos, pagamos impuestos, recibimos servicios y nos sentimos protegidos por nuestras instituciones. Y muchos de esos entornos no gozan de buena salud ni trasmiten buenas vibraciones. 

Pero la mayor adversidad es la pérdida de la salud porque paraliza todo, colapsando el proyecto de vida y modificando todas nuestras aspiraciones. Gestionar la vida en esas circunstancias es un proceso que se va aprendiendo trabajando la aceptación, la confianza y por qué no, el optimismo de saber ver el vaso medio lleno en lugar de medio vacío. Yo me sé la teoría de esto, la vida aún no me ha obligado a llevarlo a la práctica, pero he tratado a muchas personas que han pasado por ahí y con muchos me quito el sombrero.

Gonzalo practica el altruismo egoísta, así lo llama él, ser generoso con los otros produce una satisfacción incomparable a cualquier acto de egoísmo, motivo por el que ser egoísta nunca compensa. Mirar con ojos compasivos te hace ver un mundo mejor, vemos lo que proyectamos y sentimos lo que sembramos.

El antídoto contra la adversidad sale de dentro, es personal, no se vende en Amazon, no lo tienen los políticos ni ningún líder espiritual.