ESCAÑO CERO

Julia Navarro

Periodista y escritora


FELIZ 2021

01/01/2021

Suelo estar entre quienes ven el vaso medio lleno de manera que recibo el nuevo año con cierto optimismo. Y es que las vacunas contra la COVID-19 constituyen una esperanza. Quiero creer que las vacunas que ya han aprobado los organismos pertinentes son seguras aunque todavía quede por comprobar su grado de eficacia y sobre todo cuando dura la protección contra el coronavirus.

Si, hay incógnitas pero también certezas y por tanto se abre al menos una rendija a la esperanza.

Es impresionante el trabajo de los científicos que en solo diez meses han logrado diseñar vacunas contra el maldito virus.

Hace un año nada se sabía de la COVID-19 y en poco tiempo se logró desentrañar su ADN y empezar a diseñar los fármacos para combatirlo. Y en eso estamos.

Pero como viene reclamando el Papa Francisco, las vacunas tienen que llegar a todos los confines de la Tierra, es decir tiene que haber vacunas para todos no importa en qué lugar del mundo se viva ni cuál sea su circunstancia económica. No sería soportable que las vacunas lleguen a quienes pueden pagarlas y quienes no disponen de esos medios queden a merced de la COVID-19.

Por tanto es una exigencia ética el que se distribuyan las vacunes y haya campañas de vacunación a lo largo y ancho del mundo.

Es lo que yo le pido a los Reyes Magos. Vacunas para todos.

Y es que todos necesitamos recuperar nuestra vida haya donde la dejamos aparcada. Necesitamos volver a abrazar a quienes queremos, poder reír sin miedo, compartir espacios grandes o pequeños, que nuestros hijos puedan volver a jugar sin restricciones, que las aulas se vuelvan a llenar de estudiantes, que podamos regresar a nuestros centros de trabajo.

Necesitamos dejar de temblar si de repente tosemos no vaya a ser que la COVID-19 ya se haya colado en nuestra garganta. O mirar con recelo a quienes tienen síntomas de resfriado no vaya a ser que en vez de un resfriado sea el virus.

Recobrar la normalidad de eso se trata. La vida cotidiana de antes ahora se nos antoja poco menos que un lujo.

Yo le pido al Nuevo Año que nos devuelva la normalidad. Que el 2020 se quede en el recuerdo como una pesadilla de la que estamos despertando.

De manera que FELIZ AÑO, FELIZ 2021.



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