Desde la campiña

Carmen Hernando


De políticos y jueces

19/02/2021

Reconozco que la Junta de Castilla y León me da tanto juego como Bárcenas al Intermedio. Pero lo cierto es que en este capítulo no se ha quedado sola. Ha tenido dos compañeros de viaje que casi le han hecho sombra.
Recapitulemos: El día 15 de enero el presidente de la Junta de Castilla y León firma un acuerdo que adelanta el toque de queda en la región, a sabiendas de que tal medida no es de su competencia (entre otras cosas, porque no es el primer toque de queda que le tumban). Pudiendo tomar otras muchas disposiciones, como la de decretar el cierre de toda la hostelería y el comercio a las 20 horas, optó por reglamentar sobre una materia sobre la que es, a primera vista, manifiestamente incompetente, tal y como reza el auto del Tribunal Supremo. En un ataque de narcisismo y autoritarismo mezclado con delirios de grandeza, en el que llegó a decir «soy el propio Gobierno de España», Mañueco tomó esta decisión, alegando que no tenía suficientes instrumentos para controlar la pandemia. Ahora, él mismo ha dejado al descubierto su fraude, al utilizar estos instrumentos.
Pero sigamos con el relato: El día 18 de enero, la Abogacía del Estado interpuso un recurso contra esta actuación, invocando que era nula de pleno derecho manifiestamente y solicitando que se evitara el quebranto irreversible del derecho fundamental a la libertad de movimientos. Y si tan claro lo tenía, ¿por qué no pidió la paralización inmediata del acuerdo? Inexplicable e imperdonable.
Ahora bien, el colofón lo ha puesto el Tribunal Supremo: Después de agotar todos los plazos, se reúnen el martes 9 de febrero… ¡¡¡y no toman ninguna decisión porque no les da tiempo!!! ¿En serio? ¿Nos pueden tomar más el pelo? Y yo me pregunto… ¿qué tendrían más importante que resolver ese día?, ¿más urgente que evitar el quebranto de un derecho fundamental de 2,4 millones de personas? Y por último… ¿sólo trabajan un día por semana? Porque hasta el siguiente martes no volvieron a tratar el tema, y entonces sí, decidieron suspender cautelarmente el acuerdo. Qué poca vergüenza.  
Y luego nos extrañamos de que se critique a políticos y jueces…



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