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Luis Miguel de Dios

TRIGO LIMPIO

Luis Miguel de Dios

Escritor y periodista


Sosiego

04/01/2022

¿Qué le hemos pedido a este 2022 recién estrenado? Me imagino que lo de todos los años, aunque con ligeras variantes por aquello de la pandemia. No parece muy de recibo andar solicitando favores materiales y prosperidad en forma de dinero cuando anda la Covid haciendo de las suyas. Esta vez lo de la salud tienen más razón de ser que nunca y uno la reclama con el temor de que al rato le cuenten que fulano o citano, un familiar, un amigo, ha dado positivo. Y eso te rompe todos los esquemas, te mete el miedo en el cuerpo y acaba dirigiendo tu vida diaria por encima de otras consideraciones. Pero puestos a pedir cosas inmateriales, valga el oxímoron, yo me inclinaría también por reclamarle al año nuevo sosiego, sensatez, tranquilidad. Ya sé que no será fácil. Ni siquiera con la mediación de los Reyes Magos. En estos tiempos convulsos, solicitar sosiego es como juntar en una misma petición oro, incienso y mirra. Y es que vivimos acelerados, demasiado acelerados. Queremos dominar el tiempo, estirarlo, someterlo a nuestras exigencias, cada vez mayores, cada vez más disparatadas. Parece como si el reposo y la reflexión hubiesen desaparecido de nuestros diccionarios y, lo que es peor, de nuestra forma de entender la existencia. Recuerdo oírle decir a mi abuelo "hijo, el tiempo nos lo dan de balde; hay que aprovecharlo". Ahora, no; ahora da la impresión de que ese tiempo, que antaño era oro, podemos comprarlo en las rebajas o por Internet; Amazon nos lo atraerá a casa a portes pagados. Hemos perdido la noción del tiempo como clave de nuestra felicidad. El tiempo tiene que adaptarse a nosotros, a nuestras necesidades, a nuestras imposiciones. Y ha de hacerlo con prisas, con urgencias, ya mismo. Estamos olvidando la satisfacción de las cosas pequeñas, de los momentos, de los detalles, del disfrute del relax, de una conversación agradable, del placer de una sonrisa o de una puesta de sol. No sé si el 2022 nos regalará ese sosiego, si nos dispensará ese gran favor. Lo que sí sé es que de nada valdrá su buena disposición si nosotros no ponemos de nuestra parte lo que tenemos que poner. Aun estamos a tiempo.