Plaza Mayor

Martín García Barbadillo


Cartas desde un verano distinto (IV)

24/08/2020

Querido diario:
Te tenía un poco abandonado, ya lo sé. La fecha de la última vez que escribí es de hace un año, pero no me lo tengas en cuenta. Te estuve buscando, pero hasta ayer no te encontré (de casualidad) debajo del armario. No sé por dónde empezar, porque menudo año y menudo verano. Tenía mogollón de ganas de que llegara porque era mi verano de tener quince años. En el grupo de was de las amigas del pueblo, llevábamos todo el invierno diciendo que este iba a ser ¡el verano de nuestra vida!: nos dejarían ir a las verbenas de los pueblos de alrededor por primera vez, conoceríamos gente… Pero cayó lo de la pandemia y todo se volvió, como digo con mis amigas, ‘muy turbio’.
Desde marzo nos tuvimos que quedar en casa. Se suspendió el insti; al principio dijeron que quince días y me pareció guay, pero luego ya no volvimos y empezó a ser un rollo. En casa no estuve mal, toda la familia con las tareas y el trabajo en el salón y haciendo cosas juntos, hasta tiktoks; tenías que haber visto a mi padre. Yo, además, creo que gasté toda la wifi del mundo, sobre todo en el insta, claro. En mayo o así, ya no me acuerdo, se pudo salir y vi a mis amigos de nuevo. ¡Qué ganas tenía! Y en verano, he estado casi todo el tiempo en el pueblo. Había más gente que nunca; en el bar las bolsas de chaskys se acababan cada dos días. Y, vale, no ha habido fiestas, pero a ti no te voy a engañar, hemos salido algún día por ahí. Hemos ido, a veces, al pueblo de al lado al río, que se pone hasta arriba y, una noche, cogimos la carretera, sin avisar a los padres, y fuimos a otro pueblo andando. Nos invitaron unos chicos que conocimos el año pasado en nuestra verbena; eran las ‘no fiestas’ y no podíamos faltar. Nos cayó una buena, pero no nos importó. El 15 de agosto, todos los chicos de mi pueblo, hasta los mayores, nos fuimos por la noche a las afueras. Subimos música y así, y lo pasamos genial. 
En la tele cuentan que lo del coronavirus no va bien y que, mucho, es culpa de los jóvenes, que pasamos de todo. Yo siempre salgo de casa con mascarilla y procuro no hacer el loco pero, sí, se puede tener más cuidado, yo y todo el mundo. Pero creo que se están pasando con nosotros. Es muy fácil decir que no nos importa nada, pero me gustaría verlos a ellos con 15 años; seguro que eran superresponsables, ¡ja! Ellos también se podían cortar más.
Bueno, diario, prometo volver a escribir pronto. Espero que sobre la más aburrida normalidad que uno se pueda imaginar.
Burgos, 24 de agosto de 2020.
Salud y alegría.



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