Ana Castellanos


Inagotables por su monasterio

30/07/2020

El lunes comenzó una nueva Semana del Voluntario en el monasterio de Santa María de Rioseco. Quienes conocen este lugar antes y después de que Salvemos Rioseco comenzara a tratar de recuperarlo y de que los voluntarios trabajaran cada año durante una semana del verano de forma denodada, saben del cambio que ha sufrido este lugar. Su fuerza y voluntad son inagotables y han podido con toneladas de maleza y de escombro, además de con décadas de olvido. 
Pero si hay personas que han demostrado un tesón impresionante por lograr el objetivo de recuperar y mantener el máximo que se pueda de este espacio mágico, han sido todas las que están delante y detrás de la ahora Fundación Santa María de Rioseco con su presidente al frente, Juan Miguel Gutiérrez Pulgar. Este martes, una voluntaria alababa su capacidad para unir. Quizás esa sea la clave, la unión de personas que han aportado todo lo que podían, bien sus conocimientos profesionales o bien su saber hacer en los fogones para hacer comidas a los voluntarios que cada verano acuden al monasterio.
Desde luego, lo que todos han regalado es su tiempo, mucho tiempo y dedicación. Desde quienes son o han sido guías voluntarios de los miles de visitantes del monasterio, hasta quienes han organizado su programación cultural solidaria siempre buscando fondos, escrito libros de forma altruista o tocado las puertas de la Administración para convencer de que Rioseco bien se merece unos miles de euros. Sin duda, el gran equipo que tiene detrás esta iniciativa es un ejemplo de trabajo y esfuerzo que ha logrado lo que nunca nadie imaginó hace poco menos de 10 años, cuando comenzó esta aventura. La lección con la que me quedo es que, no solo hay que quejarse, sino que también hay que actuar para que las cosas cambien.



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