Mens sana in corpore sano

Rocío Martínez


¿LA FLOR DE ZIDANE?

20/07/2020

¡Ja! Pues no, ni flor, ni alineador. Uno no gana 11 títulos, ¡11! ¡Uno cada 19 partidos!, por suerte. Dos palabras que estos últimos días empiezan a desaparecer. Parece que algunos, como Pablo, por fin se empiezan a caer del caballo. Hablando de santos, más paciencia que el santo Job es la que tiene Zizou. Lleva años aguantando esas dos etiquetas sin levantar la voz. Dos etiquetas injustas e irrespetuosas con un profesional que pasará a la historia no sólo como una de las leyendas del fútbol de corto, también en los banquillos. El último menosprecio este año ha sido lo del VAR, ahora ya no gana por fortuna sino por ayuda arbitral. Pero no cuela. Este Real Madrid ha sido el mejor equipo de esta Liga tan extraña y por eso la ha ganado. Esto por cierto sí le molestó y ahí sí respondió porque aquí ya no le atacaban a él, sino a sus jugadores y por ahí sí que no pasa, sus futbolistas son sagrados para él. Ellos sienten esa protección, y miren cómo le han respondido, otra vez. Todos en su barco, salvo dos que han optado por ir solos a la deriva. Pero hasta a ellos les ha defendido públicamente.
Pónganse ustedes en la piel de Zidane y piensen si no habrían lanzado algún dardito ahora al calor del último éxito. Él no lo ha hecho. Elegante, como sus ‘roulettes’ sobre el césped.
Con semejante palmarés y tal capacidad de apaciguar tormentas, recuerden el incendio deportivo que había cuando regresó, lógico que su presidente le describa como “una bendición del cielo”.
Zidane posee la cualidad más preciada en cualquier jefe, y un entrenador lo es, la autoridad. Y no hagamos comparaciones porque ya saben que son odiosas. Algunos la tienen y otros no, pero también la autoridad se gana y se trabaja. Zidane la tiene hasta con la mirada, profunda y transparente. Una mirada que lloró de emoción por esta Liga única, dedicada a los que nos dejaron. El mejor homenaje, la responsable celebración de un madridismo feliz, pero en casa



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