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Marian Peña

Observando al Mundo

Marian Peña


Moda circular

10/05/2023

Pocos negocios son tan lucrativos como el de la moda. Si hace unas décadas la tendencia era la de tener no demasiadas prendas de vestir, de calidad, que duraban en el tiempo y que incluso pasaban de unos hermanos a otros; en la actualidad el negocio se basa en la venta masiva de ropa barata, de poca calidad y cuestionable procedencia, que la publicidad nos invita a cambiar de manera constante cada temporada. Como resultado, solo en España se generan al año 900.000 toneladas de residuos textiles. En Europa, cada ciudadano se desprende de una media de once kilos de ropa cada año lo que es un grave problema medioambiental ya que se calcula que la degradación de estos residuos supone un 10% de las emisiones de efecto invernadero y una de las principales fuentes de liberación de microplásticos.

Algunos consumidores, aún minoría, conscientes del problema ya comienzan a tomar decisiones más responsables a la hora de vestirse optando por adquirir prendas de segunda mano a través en negocios de venta de ropa usada, que ya son tendencia, o plataformas de venta online; lo que se une a una mayor sensibilidad por parte de algunos diseñadores y empresas que utilizan materiales reciclados para fabricar sus colecciones.

Sin embargo, es difícil que el mercado de la moda se transforme contando únicamente con el cambio de hábitos de los consumidores, aunque ello sea importante. Por eso la Unión Europea ha puesto en marcha un plan contra la moda efímera. El primer paso es un documento que ha hecho público su Comisión de Medioambiente con recomendaciones, que aún debe aprobar el Parlamento Europeo. Pretenden que sea un marco normativo para facilitar la transición de la industria textil hacia un modelo mas sostenible y circular, dirigido a que los productos textiles que se vendan en la UE resulten mas duraderos, mas fáciles de reutilizar, reparar y reciclar y que estén fabricados a partir de fibras recicladas y libres de sustancias peligrosas; sin perder de vista el respeto a los derechos humanos, sociales y laborales de los trabajadores, el medioambiente y el bienestar animal. Sobre el papel, todo bien aunque es urgente que se materialice en normas concretas que pongan fin a la moda de usar y tirar.