Habas Contadas

Roberto Peral


Un año en negro

21/12/2020

A los periodistas, como les pasa a las entidades financieras, nos gusta una barbaridad eso de hacer balances, así que cuando se va acabando el año afilamos el lapicero para escribir uno de esos resúmenes bien ilustrados que luego se publicarán el 31 de diciembre para solaz de lectores curiosos y fervor de coleccionistas, llenos de los sucesos grandes y pequeños que han ido jalonando el curso de los últimos doce meses. Pero ocurre que, en contradicción con la naturaleza miscelánea de estos suplementos, este 2020 al que diremos adiós sin pena ninguna dentro de unos días solo ha contenido una noticia, la más grave que hemos padecido en el planeta desde hace muchas décadas y que ha cambiado nuestra forma de vivir acaso para siempre.
No importa que este haya sido el año en el que PSOE y Ciudadanos hayan acordado gobernar al alimón el Ayuntamiento de Burgos, ni que el San Pablo ganase en octubre un título europeo, que el Mirandés regresase a unas semifinales de Copa o que se haya estrenado una serie televisiva sobre el Cid (sobre la cual, por cierto, lo más oportuno sería correr un piadoso velo). Todo cuanto nos ha ocurrido en este malhadado año está marcado por la pandemia del coronavirus, que ya ha dejado más de quinientas muertes en territorio burgalés, está provocando una crisis económica de dimensiones aún desconocidas y tiene estos días a los allegados (sean quienes sean) en un sinvivir, haciendo y deshaciendo maletas cada dos por tres.
Uno, ya exhausto de noticias luctuosas y de heraldos que nos anuncian la llegada de tiempos tenebrosos, prefiere refugiarse en la literatura, materia especialmente propicia a los balances anuales, y descubre que, en un año en el que la ficción ha resultado más necesaria que nunca como vía de evasión de la realidad, dos de los libros que más le han gustado reconstruyen rigurosamente hechos reales: M. El hijo del siglo, de Antonio Scurati, narra con un vigor extraordinario el ascenso al poder de Benito Mussolini, y No digas nada, de Patrick Radden Keefe, es un relato adictivo de los años más turbulentos de Irlanda del Norte. Comparten, además, la virtud de no dedicar una maldita página al coronavirus, así, que, si aún no los conoce y concede algún crédito a este articulista, bien podría pedírselos para Reyes.



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"Firma como Potas. Y ya está, porque no firma ninguna obra suya, sino que se dedica a estropear las de los demás. No había reparado en ella hasta que David Palacín ha mostrado su interés por hablar con él después de manchar una de sus fotografías..."