Del Ayer al Hoy

René Payo


Fray Junípero

30/06/2020

Si fray Junípero Serra resucitara, le sorprenderían los avances científicos, técnicos, sociales, etc. que tanto bien han hecho a la población y se sentiría reconfortado con ellos. Quizá de algunos se podría considerar copartícipe. El conocido como apóstol de California contribuyó con su acción a mejorar la vida de aquellos territorios, con la creación en el siglo XVIII de una serie de misiones franciscanas, algunas de las cuales se hallan entre los restos históricos más antiguos de la historia occidental estadounidense. No faltan en estos momentos muchos intelectuales, reales o presuntos, que apuntan que lo mejor que podían haber hecho los españoles es no haber salido de los límites de sus fronteras y no haber avasallado a las poblaciones indígenas. No sé si esta misma reflexión la hacen en relación a la invasión romana de la Península Ibérica. Quizá piensen que lo mejor que pudo ocurrirnos es que no llegaran los romanos aquí. Muchos, sin embargo, estamos encantados de la romanización, gracias a la cual la cultura clásica se asentó en estas tierras, siendo nosotros los encargados de transmitirla a otros lugares en otros momentos. Claro que hubo prácticas de abuso y de explotación en aquellos tiempos remotos, pero la reflexión es si la Península Ibérica hubiera sido mejor sin la llegada de Roma o si los territorios americanos estarían hoy más desarrollados sin la acción de personajes como fray Junípero.
En la iconoclastia escultórica e intento de damnatio memoriae de muchos territorios al otro lado del atlántico, pero también de nuestro lado, se unen varios procesos. En primer lugar, una ira por los reales abusos cometidos, canalizada paradójicamente hacia personajes que nada tuvieron que ver en ello o que curiosamente lucharon, en su época, por la justicia. Por otro lado, hay una clara tendencia del pensamiento anglosajón a mirar con desdén cualquier elemento de tradición hispana. Y, por último, aunque de no menor importancia, existe un celo desmedido por denigrar todo lo que tenga algo que ver con la Iglesia o con sus miembros identificándolo con lo supersticioso y alienante. No todos los personajes, ni mucho menos, que participaron en la colonización americana fueron santos, pero sin duda fray Junípero y otros muchos sí que intentaron, a veces a contracorriente, lograr un mundo mejor y más justo.