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Guillermo Arce

Plaza Mayor

Guillermo Arce


El cortado también sube

20/10/2021

Estábamos convencidos de que el final de la pandemia iban a ser los felices 20, una fiesta del charlestón para decir adiós a las mascarillas y las restricciones de una vez por todas. Pero, hasta la fecha, fiesta ninguna. En la medida en la que se normaliza la actividad en las UCI hospitalarias, se corrigen a la baja las previsiones más optimistas de crecimiento económico y los precios suben y suben sin detenerse. 
Mientras observaba en la televisión los puertos marítimos británicos colapsados y la enésima noticia sobre la falta de camareros, médicos, enfermeras o chóferes de camión, ayer en la cafetería me confirmaron que el café había subido no un 1% ni un 2% o un 10% sino un 20% y de un tirón. En breve, el cortado mañanero, cual MW/hora, sumará varios céntimos más y con él, añaden, la caña, el vino, los refrescos, los pinchos y hasta las servilletas. Lo que no se transporta con petróleo, que también se apunta a las subidas, viene de China o está parado en un contenedor cuyo flete también es un sinvivir desde hace meses. Todo justifica el aumento de precios. Por supuesto, la luz que nos ilumina y el gas que abastece a toda la ciudad, que pronto será protagonista de nuestras vidas invernales.
Efectivamente, los agoreros tenían razón. La crisis tiene forma de ele y no de 'u' y lo trágico es que nadie pone un final al rabito de la letra, nadie se explica la causa última de que la inflación escale como una cabra desbocada. Vacunados en segunda dosis e incluso en tercera, con o sin Brexit, vivimos en medio de un enorme empacho económico, de un estreñimiento global de la economía sin precedentes y el único aliviadero posible, más temprano que tarde, será el bolsillo de los consumidores, de los trabajadores. Prepárense para la cuesta de enero, que apunta empinada.