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Belén Marticorena

Sobreviviendo en la Jungla

Belén Marticorena


Género

15/10/2021

Se ha convertido en un problema prioritario en nuestra sociedad. Ser niño o niña parecía un tema del destino y, sin embargo, sus consecuencias en la vida siempre han sido muy importantes. Yo creía que estaba superado, pero he comprobado cómo el género es uno de esos asuntos que pueden provocar pérdidas de amistad y el comienzo de guerras y discusiones sin sentido.
Desde pequeña he tenido muy claro que si el destino se equivocaba e introducía tu alma, como en el cuento del genio de Aladino, en la lámpara incorrecta, entonces tu vida podía convertirse en un verdadero infierno. Así que comprendo el interés por corregir esta situación, y la lucha por poder cambiar de género y por tener una identidad propia y completa, valorando la multitud de situaciones que este error de ubicación en un cuerpo equivocado pueden provocar en toda una vida.
Con este panorama, la gestión ante este problema está siendo, cuando menos, disparatada, y, en la mayoría de las ocasiones, utilizada por quienes no deben para conseguir objetivos y beneficios muy lejos de la solución y realidad del problema.
Como hoy me siento revoltosa, he pensado que tal vez lo más sencillo sería no asignarnos un género a nadie al nacer, y que la vida fuera dándonos las opciones y nosotros eligiendo. Esto me parece ahora mismo lo más natural y justo para todos. Y para encauzar esta aventura, lo primero es que desaparezca esta 'distinción' del género en nuestro nacimiento y en nuestro DNI, así podríamos sentir y escoger con el tiempo realmente quiénes somos y optar a los nombres que más nos gusten, sin establecer etiquetas por ser hombre o mujer. Sería innovador poder elegir entre llamarme José o María, solo por gusto y no por otro criterio. Con esta libertad de elección incorporada a nuestras vidas, el acceder a los estudios, trabajos, y cualquier actividad, por fin y de verdad, será igualitario. Pero todo esto que habitualmente reclamamos, también lo impedimos cada día exigiendo más distinciones y ventajas solo para unas minorías que en realidad ya están legal y económicamente privilegiadas y protegidas.
Seguramente esto sea todo una paranoia mía, pero ha sido bonito imaginarlo y pensar en un mundo sin géneros, solo personas.