María Albilla


Disfrutar en soledad no es estar solo

29/04/2021

Por muy nutrida que esté tu agenda de contactos, muchos seguidores tengas en Twitter o likes en Instagram hay veces que no consigues coincidir con nadie para tomar un café mañanero o una liberadora caña de viernes de tardeo. La familia de los unos, el trabajo de los otros, las limitaciones pandémicas; la amiga que tiene nuevo novio y, claro, el amor es el amor, la pereza de los años para moverse del sofá... El caso es que de la noche a la mañana acaba uno relegado a un quinto plano social, el mismo plano en el que dejas tú a los demás cuando tienes tus propios business, claro. Y en un tiempo de selfis, sonrisa constante y felicidad enlatada, de fotos con amigos y planes por doquier para ser siempre el más cool de la school no nos dejamos tiempo mi margen para saborear la soledad.
Lo cierto es que soy la primera que no practica mucho eso del estar conmigo misma mucho tiempo... no vaya a ser que al final me caiga peor de lo que pensaba, pero en estos últimos tiempos extraños sí que he aprendido a disfrutar de esos ratitos y darme cuenta de que soledad no siempre es sinónimo de estar solo.
Creo que más allá de quererme un poquito más, caerme un poquito mejor y soportarme con un poquito de más paciencia es que me estoy haciendo mayor y los paseos sin compañía y los cafés en una terraza con los incipientes rayos de sol de esta lluviosa primavera son una fiesta sensorial. Entiendo que para quien ya haya hecho este viaje hacia el interior, lo que cuento sea una nadería, pero descubrir incluso que no pasa nada por aburrirse un rato ayuda a gestionar las emociones tantas veces llevadas al límite con la pandemia y tan a flor de piel por todas sus consecuencias.
Mirarse al espejo y estar en paz con el reflejo que ves es la mejor manera de quererse y escucharse a uno mismo es el primer paso para que los demás te quieran, te escuchen y te disfrute cuando se haga un hueco en las agendas.



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