Plaza Mayor

Carla Martín


Pedir perdón

09/02/2021

Hace un par de años tuve la oportunidad de visitar el Centro Penitenciario de Burgos. Varios internos habían creado el primer periódico carcelario del país y ese día recibían a la prensa para presentarlo.

Antes de que se lo pregunten: sí, las cárceles de verdad tienen mucho que ver con las del cine o la televisión. Las rejas suenan como en las películas, los pasillos son fríos y el patio tan silencioso que asusta.

Al otro lado nos esperaban los fotógrafos, redactores y maquetadores de La voz del patio, así se llama el periódico. Se lo podrán imaginar, era inevitable preguntarse ¿qué habrán hecho? ¿Habrán robado, traficado…?

Se les veía tan ilusionados con el proyecto… Charlábamos sobre entrevistas, fotografía… pero, entre frase y frase, me podía la curiosidad. ¿Se arrepentirán de lo que han hecho? ¿Puede un ladrón, un traficante o un asesino rehabilitarse por completo?

El plan de reparación del daño causado ha permitido, hace unos días, a un preso de Burgos ponerse en contacto con una de sus víctimas.

A Julio se le ocurrió escribir una carta a la mismísima Ana Botín para disculparse por el daño ocasionado en los asaltos a varias sucursales. Le pidió reunirse con uno de los trabajadores en representación de todos los demás, la presidenta del Santander aceptó y el interno pudo comunicarse, por videoconferencia, con el director de una oficina de Guipúzcoa, víctima de un robo con violencia en 2014. Se disculpó, no se justificó, pero sí le explicó las circunstancias por las que estaba atravesando cuando cometió el delito: había recaído en las drogas.

No sé si los delincuentes se arrepienten, si lo son toda la vida o se rehabilitan, pero pedir perdón, desde luego, muchas veces ayuda.



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