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Ilia Galán

LA OTRA MIRADA

Ilia Galán

Poeta y filósofo


Fulbright y becas

10/10/2021

Entró su majestad, el Rey Felipe VI, con una larga corte de  personajes, acompañado por el ministro de exteriores, el rector de la universidad de Alcalá, el alcalde... Dentro, en la capilla de San Ildefonso, esperábamos profesores y un grupo de norteamericanos jóvenes que gozan de la beca Fulbright, emocionados por el encuentro. Se entregaba el premio Trayectoria Fulbright a Javier Solana, ministro en varias ocasiones, portavoz del Gobierno, secretario general de la OTAN, comandante en jefe de la EUFOR, etc., con las más altas condecoraciones, como el Toisón de Oro, Alfonso X... Emocionado, comentaba con referencia al senador que dio nombre a la célebre beca: «hoy le miraría a los ojos y le diría Tu sueño se ha hecho realidad». J. William Fulbright explicaba sobre su programa: «se propone aportar un poco más de conocimiento, un poco más de razón y un poco más de compasión a los asuntos mundiales y aumentar de esa manera la posibilidad de que al fin las naciones aprendan a vivir en paz y amistad». Setenta y cinco años han pasado desde que se comenzó, y 3888 estadounidenses pudieron venir a España a estudiar y 5.817 españoles fueron becados para ir a las universidades norteamericanas. 
En mi caso, recibí la beca para ir como profesor a un programa muy especial, en la New York University, algo que ayudó mucho a mi trayectoria y sería el inmediato precedente de mis trabajos en la Universidad de Harvard. Muchos no podrían haber desarrollado su carrera profesional sin esa ayuda, por ser muy costosos ciertos estudios. Pero véanse los resultados en 160 países que han involucrado a 390.000 participantes. Cuarenta alumnos han llegado a ser presidentes de gobierno, 60 consiguieron el premio Nobel, 89 recibieron el premio Pulitzer: escritores, periodistas, compositores... No ocultan que quieren formar a los líderes del futuro, y falta hace que estén preparados, no como nuestros «electos» gobernantes ibéricos, más cercanos al embutido que al pensamiento, basta ver sus estudios y los efectos de sus desgobiernos.
 Es verdad que no es una beca que se dé a todo el mundo y que solo personas con muy alto nivel académico lo consiguen, el proceso de selección es muy riguroso. Es lo contrario que en España, donde el alumno que copia puede seguir gozando de la beca y quieren repartirlas a todos, valgan o no, pero en cantidades a veces irrisorias. Mientras, quienes alcanzan la Fulbright luego suelen destacarse y devolver un gran bien a la sociedad. En el caso de EEUU logran que los beneficiados suelan amar el país que les acogió y les dio alas, como también sucede con las becas Humboldt en Alemania. Es un apoyo para toda la vida. El Rey hablaba cómodamente con nosotros, relajado, pero: ¿Y España? Se intentó con Iberoamérica, becas de la Fundación Carolina, ¿cuál será nuestro legado?