Su cara irradiaba felicidad. No cabía en sí de gozo. Se sentía tan afortunado como satisfecho. Y así lo reconoció con naturalidad ante el micro y las cámaras de la tele este domingo. «En esta eliminatoria nos ha sonreído la fortuna, pero algo habremos hecho bien para estar aquí». 

José Rojo Martín (Salas de los Infantes, 1968) entrena al Elche y su equipo, tras eliminar al Zaragoza en la Romareda con un gol del ‘cuarentón’ Nino («todos los días hay lecciones con él» -Pacheta dixit-), está a dos pasos de tocar el cielo. «Sería la leche, vamos a ir a por ello», promete el burgalés, que hace dos años ya sacó al conjunto franjiverde de Segunda B. Y mirándole a los ojos y escuchándole, ¡cómo no va a ilusionarse el hincha ilicitano!

No siento especial simpatía por el Elche. Será que aún tengo un ingrato recuerdo de aquella derrota en El Plantío (¡anda que no ha llovido desde junio del 99!) que dejaba casi sin opciones de ascenso a Segunda al Burgos de Duro -expulsado esa tarde-, el capitán Lucio, Repi, César Esteban, Pedro Pascual... Pues eso, que no siento especial simpatía por el Elche, pero me encantaría que subiera. Por Pacheta, que además de ser de aquí, te gana por su naturalidad y franqueza.

Suyos -por aquello de ser de la tierra- guardo algún que otro cromo de cuando jugaba en el Espanyol y en el Numancia. Por desgracia sobran dedos de una mano para contar a los burgaleses en la élite. Y entonces solo él y Loren -más vasco que de Mambrillas de Lara- jugaban en Primera. 

Hoy lo hace el mirandés Sergio Herrera, clave en la permanencia de Osasuna, y ojalá pronto alguno más, como el todavía juvenil David González, que acaba de renovar con el Madrid y sueña con seguir creciendo de blanco. ¡Éxito para él, para Herrera... y para Pacheta!