Plaza Mayor

Isabel Martín


Alivio burgalés

30/03/2021

Rodrigo Cortés ha incluido en su Verbolario la definición de político: Halagador del irritado (y, por tanto, brioso dañador del espacio público). Bien mirado, y más ahora con campañas electorales y tiras y aflojas para implantar medidas de seguridad sanitaria días sí y día también, es más precisa que la de la misma RAE. Más aún a la vista del espectáculo de los últimos tiempos, en los que te dabas la vuelta y ya había cuatro descalificaciones por redes, dos o tres cambios de chaqueta, cuarto y mitad de moción de censura, una fanega de acusaciones de compra de votos y una convocatoria de elecciones. 
No sé si tenemos lo que nos merecemos, al menos es lo que hemos votado en la última cita con las urnas, pero creo que algo estamos haciendo mal con nuestra democracia porque, cuando los que gestionan esta o aquella administración pública tienen que dar la talla para superar una crisis sanitaria y económica se dedican a tirarse los trastos a la cabeza, algo no funciona como debería.
En vez de gestionar con amplitud de miras y cordura, le echan un vistazo a los más agitadores entre los suyos, los irritados, y les hablan a ellos, asegurándoles que van a hacer lo que sea por lograr aquello que piden a gritos. Comunismo o libertad dice una, mientras los madrileños no pueden visitar a sus familias desde hace meses pero sí ver cómo sus calles se llenan de juerga descontrolada en otro idioma. El 100 Montaditos de Europa dice otra que es Madrid, en vez de ser la ciudad de la sanidad pública.
Todo muy grandilocuente, todo muy de eslogan electoral. Pero, recuerden: los que tienen que votar son personas, no robots que responden a estímulos sonoros. Los ciudadanos pensamos y sentimos, y eso es lo que nos hace votar. Ahora, me alegro de ser burgalesa y no tener que ir a las urnas del 4 de mayo, ¡qué alivio!