Plaza Mayor

Isabel Martín


Nuevos indicios

17/09/2020

Hace años, décadas de hecho, que acabé mi etapa formativa, ese ciclo vital en el que los años se medían en cursos, de septiembre a junio y dos meses entre medias para aprovechar a tope. La vida de persona adulta ya me ha reducido esos dos meses a unos testimoniales 15 días pero mi calendario biológico de arandina mantiene mi sensación de que mi año no empieza el 1 de enero sino una vez que acaban las fiestas patronales de septiembre, cercenadas este año por la pandemia que se ha llevado como un mal viento los festejos y, lo más importante, la alegría de la gente en la calle. 

A pesar de esa sensación de desierto que se palpa estos días en Aranda, con la gente casi pidiendo disculpas por felicitarte las fiestas patronales, yo enfoco esta medianía de septiembre con ilusión, con esas ganas que dan las cosas por estrenar, el nuevo curso, los nuevos inicios. Prueba de ello es que, fiel a mi costumbre, ya me he comprado mi agenda ‘escolar’ para ‘no escolares’, de septiembre a septiembre, y ya la tengo repleta de planes, retos y sueños por cumplir.

Más allá de la lista de libros pendientes y los propósitos saludables, este septiembre he añadido una tarea más: exprimir la riqueza de mi ciudad y mi comarca. Sabemos todas esas cosas que nos ofrece Aranda y su Ribera, patrimonio, historia, naturaleza, vinos y gastronomía pero que, por cercanía, dejamos para otra ocasión. Ahora es el momento, nos necesitamos unos a otros para tirar todos juntos de carro hacia delante. Conocer, consumir, invertir en el futuro local y darlo a conocer, ser embajadores de lo nuestro para que otros muchos quieran venir, permanecer y disfrutar de una tierra donde los buenos vinos son el reflejo de su esencia: la buena gente, luchadora y de gran corazón.