Plaza Mayor

María Vélez


Esa fiesta

18/02/2021

En esta vida cada uno hace lo que puede, no tanto lo que quiere, para divertirse. El planazo puede ser solo o acompañado, nunca se sabe. Lo que está claro es que la vida social alegra el espíritu. Y en este sentido, tener una fiesta en el horizonte siempre suena prometedor. Yo también quiero ir de fiesta.

¿Quién renuncia a pasar un buen rato rodeado de gente? Hoy en día, debería todo el mundo. Cuestión de primero de pandemia que, tres olas después, e increíblemente, no cuaja del todo a juzgar por la proliferación de fiestas clandestinas con éxito de público dentro y fuera de nuestras fronteras. En Castilla y León las multas por celebraciones ilegales rozan ya los 500.000 euros. ¿A qué destinarían el montante? En estos tiempos extraordinarios, si fuera viable lo inyectaría directamente a materias vinculadas con la salud común y la pandemia. Todo suma y a nuestro sistema sanitario ha quedado claro que nada le sobra. Más bien, lo contrario.

Lo cierto es que las fiestas imprudentes seguirán y la gran mayoría continuaremos buscando, y sabiendo encontrar, nuestro plan alternativo muy petit comité. La Junta revisará el próximo martes las restricciones. Todo apunta a que habrá más laxitud, con muchos sectores revueltos a golpe de sentencias judiciales y decisiones políticas contrapuestas en medio de una situación de ahogo. Solo queda pensar, al año de pandemia, que a la ciudadanía no se nos irá de las manos a pesar de las ganas de esa ansiada primavera. Pongamos nuestro granito de arena y evitemos volver a la casilla de salida que, por otro lado, ya no sé ni cuál es, porque el cierre de un sector arrastra otros muchos y la escasez de vacunas se prolonga.

Esa fiesta tan esperada también volverá. Sueño con la aplazada hace un año con mis amigas universitarias en la que, seguro, sonarán de nuevo Los Fresones Rebeldes.



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