TRIBUNA LIBRE

Fernando Jáuregui

Escritor y periodista. Analista político


¿Será Ayuso el futuro del PP?

01/12/2020

Aseguran que Pablo Casado, el presidente nacional del PP e indudable líder de la oposición, se ha fabricado un 'planning' para la conquista del Gobierno... en tres años. Es decir, que el dirigente de los 'populares' estaría resignado a un período largo con el gobierno de coalición socialista-populista al mando de la nave del Estado. Y entonces, las líneas maestras de la oposición de Casado pasarían por la prudencia en las medidas a adoptar, nada de precipitaciones, distancia creciente respecto de Vox --"que se ha echado al monte", dicen_, y absorción pura y dura de los restos de Ciudadanos. Un programa de actuación perfectamente previsible, vaya. Otra cosa será, desde luego, que este diseño pueda resultar considerablemente alterado no por los acontecimientos, sino por el propio Partido Popular.

En el PP se detectan distintas velocidades de impaciencia con respecto al actual estado de cosas, que paradójicamente se considera "insostenible" por la mayor parte de los dirigentes del partido de centro derecha, pero que, a la vez, se juzga lo suficientemente estabilizado -"este gobierno es un caos y un desmadre, pero..."- como para durar hasta 2023, si nadie consigue impedirlo. Y no parece que, si todo sigue igual, el PP pueda, con sus solas fuerzas y con su actual estrategia, frenar esa deriva hacia formas "revolucionarias" que suponen una ruptura completa con el 'Estado del 78' y con lo que ello significaba.

Por eso digo que las impaciencias, ante esta situación (reflejada en las mayorías en el Parlamento, pero no, creen en el PP, en la calle), son muy variadas. Hay 'barones' bastante ostensiblemente críticos con lo que se hace y, sobre todo, no se hace en la sede central de la calle Génova. Y entre ellos destaca la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que se ha convertido en una resistente numantina frente al Gobierno central: la Puerta del Sol frente a La Moncloa. No cabe duda de que este Gobierno central ha hostigado todo lo que ha podido, y sigue haciéndolo aunque no de forma tan evidente, al Gobierno madrileño. Pero tampoco caben dudas de que la dirección del PP en Madrid no ha querido ir a la zaga en la ofensiva. Ambas partes se han dado leña de verdad. Una anomalía política más, gravemente lesiva para la salud y la economía de la CAM, en un país donde lo normal brilla por su ausencia cuando de política se habla.

Falta ver si el grado especialmente pugnaz que Isabel Díaz Ayuso muestra hacia el Ejecutivo de Sánchez/Iglesias tentará a algunos de los que siguen a la joven presidenta de la CAM a procurar convertirla en una alternativa al moderado Pablo Casado. La lideresa. No parece, hoy por hoy, existir una realidad importante que secunde tales intentos. Pero quién sabe: no todos los 'barones populares' estarían muy de acuerdo con la estrategia consistente en oponerse al Gobierno central desde las autonomías y por partes: primero, el combate al proyecto de ley de educación, luego apoyo a la Constitución frente a las actitudes poco constitucionales de la parte 'podemita' del EjecutivO... Demasiado lento y sectorial, excesivamente prudente, poco agresivo, muy gradual, dicen los críticos, aunque no en voz demasiado alta. Mientras, con audaces golpes de mano, el tándem Iglesias/Sánchez, por muy mal que algunos digan que se llevan, vira el rumbo del Estado. ¿Hacia dónde, cuánto, hasta cuándo? Quien tenga una respuesta, que la ofrezca.

 



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