UN MINUTO MIO

Jesús Quijano

Catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Valladolid


La vacuna

16/11/2020

Bastó que un laboratorio anunciara la disponibilidad a corto plazo de una vacuna contra el virus, ya con el 90% de efectividad comprobada, para que se desatara una euforia incontenida. Tan fue así, que la mismísima Bolsa tuvo ese día un subidón de los que hacen época, con valores aumentando la cotización en un 20%, o más. De repente se expandió el optimismo; no se hablaba de otra cosa y hasta se notaba en los gestos de la gente, que a menudo aparecen taciturnos y esquivos, y ese día rezumaban esperanza.
Pasada la primera orgía de satisfacción, empezaron los detalles y los matices. Se había puesto fecha fija en el comienzo del nuevo año, que es ya mismo, pero ya fue quedando claro que para poder llegar a practicar el suministro de la vacuna a un porcentaje sustancial de la población todavía queda tiempo; un tiempo un tanto indefinido, en el que mezclan problemas de todo tipo. Los primeros, las comprobaciones definitivas que aún están pendientes antes de pueda empezar la fabricación con todas las garantías; luego, todos los demás. Y ahí se incluyen los propiamente industriales, los comerciales, los del transporte y abastecimiento, los de contratación, distribución y prescripción, conforme al orden de prioridades que se establezca. En fin, que voces conocedoras de todo lo que supone un proceso complejo, donde la pugna de oferta y demanda alcanzará niveles de tensión desconocidos, sitúan en la mitad del año próximo, y aún más allá, el momento en que una parte importante de la población habrá podido recibirla, suponiendo que todo vaya bien y no aparezcan incidencias en el recorrido.
Así que en un par de días pasamos del entusiasmo más indescriptible al realismo tristón en que nos movemos desde hace algún tiempo, otra vez en esa mezcla de confianza en lo que había sido una buena noticia y la desconfianza por si la noticia no era tan buena. Y es buena, muy buena. Saber que puede haber una vacuna efectiva a plazo más o menos corto, aunque tarde algo más, o bastante más, de lo deseable, no deja de ser una buena noticia. Pero anda el personal muy suspicaz, y habría que intentar dar las noticias, incluso las buenas, con todos los condicionantes y las limitaciones que tengan, sobre todo cuando su impacto vaya a ser tan intenso. Tal vez en esta ocasión faltó algo de eso.



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