Vidal Maté

Periodista especializado en información agraria


La PAC apuesta por la sostenibilidad

28/08/2020

Una de las novedades más importantes que se contemplan en la próxima reforma de la Política Agrícola Común (PAC) será el funcionamiento de los eco esquemas como un nuevo instrumento clave en la lucha contra el cambio climático, la mejora del medio ambiente y el mantenimiento de la biodiversidad. Su desarrollo será objeto de los debates en la próxima reunión informal de los ministros comunitarios de Agricultura.
Entre los nueve objetivos comunes de la próxima reforma de la PAC, tres están referidos exclusivamente a las medidas medioambientales que se concretan en la contribución a la atenuación del cambio climático y a la adaptación de sus efectos, así como a la energía sostenible.
En el marco de esta filosofía y de una apuesta por la propia sostenibilidad de la actividad agraria, Bruselas ha puesto sobre la mesa los eco esquemas que la Comisión define como un nuevo régimen de pago para promover la protección del medio ambiente y del clima mediante un presupuesto de pagos directos de los países miembros a partir de los fondos del primer pilar de los pagos directos. Con estos se pretende construir un incentivo para que los agricultores y ganaderos puedan aplicar en sus explotaciones de forma voluntaria métodos de producción más beneficiosos para el clima y medio ambiente y con ello mantener y aumentar los niveles de ingresos procedentes de los pagos directos de la PAC, aunque no sustituyen los pagos actualmente vigentes por el greening y a las medidas medioambientales procedentes del Desarrollo Rural, aunque lo que no se podrá es percibir ingresos por un mismo objetivo por parte del primer y segundo pilar.
En este sentido son un paso más en la dirección de proteger el clima y el medio ambiente en el marco de la política verde con medidas como la rotación de cultivos, la potenciación de las superficies de interés ecológico y el mantenimiento de los pastos. Igualmente, serían un paso adelante ligado a las nuevas exigencias que se derivan de las recientes Estrategias presentadas por la Comisión De la granja a la mesa y Biodiversidad UE 2030, donde entre otras medidas se contempla la obligación de reducir el uso de fertilizantes en un 20 por ciento, del 50 en el uso de zoosanitarios, aumentar hasta el 10 las superficies de interés ecológico y que las tierras dedicadas a los cultivos ecológicos lleguen al 25 por ciento de la superficie de cultivo 2030. España tiene hoy un 9 por ciento.
En relación con los actuales mecanismos de ayuda, los eco esquemas son planes más allá de las exigencias actuales en esas cuestiones, que podrá plantear para su explotación, de forma voluntaria, cualquier agricultor o ganadero para recibir unas ayudas complementarias. Los Estados miembro tienen la obligación de definir esas actividades donde se puedan aplicar los eco esquemas y los agricultores y ganaderos son libres para adherirse o no a los mismos. En el caso de España, tras negociaciones con las Comunidades Autónomas, esos posibles programas deberían estar referidos al pastoreo extensivo, a la implantación y al mantenimiento de la cobertura vegetal viva en los cultivos, a la incorporación al suelo de restos de poda en los cultivos leñosos, a un aumento en la rotación de los cultivos, a fomentar los planes de fertilización individuales, al igual que al uso sostenible de los productos fitosanitario, conservación de márgenes vegetales o a la producción de energía en base a estiércoles o biomasa.

 

Equilibrio

En relación con la aplicación de los eco esquemas, un aspecto a considerar es que en la próxima reforma su ejecución es voluntaria y que con los mismos agricultores y ganaderos podrán percibir una mayor ayuda por hectárea o cabeza de ganado. Pero que, tal como están las cosas, en el futuro podrían ser una exigencia para acceder a las mismas ayudas como sucede actualmente con el pago verde.
Frente al sistema actual de ayudas por los compromisos medioambientales del segundo pilar o desarrollo rural, estos se diferencian de aquellos por ser compromisos anuales, se plantean año a año y están destinados únicamente para agricultores y ganaderos, mientras los compromisos medioambientales están abiertos a otras entidades.
Globalmente en el marco comunitario, Bruselas plantea que la Ayuda Básica a la Renta suponga el 60 por ciento de los fondos para destinar ese otro 40 para medidas aplicadas a las políticas del medio ambiente, cambio climático o a la biodiversidad. En ese contexto, en relación con los eco esquemas, definidos los posibles campos para la presentación de programas y los objetivos, queda por definir el porcentaje de recursos de los pagos directos que se vaya a destinar a los mismos. Desde organizaciones medioambientalistas se barajan porcentajes que llegarían hasta el 30 por ciento. En medios de la Administración agraria, se baraja por el contrario, un 13.
De acuerdo con la filosofía dominante en la nueva reforma de la PAC, tanto en los eco esquemas como en el resto de las ayudas, Bruselas planteará unos mayores controles, no solo en el destino de los recursos, sino, sobre todo para saber si los mismos han logrado los objetivos.
 Para la implantación  y la eficiente aplicación de la política agraria en general, es obvio que el sector necesita de un verdadero impulso, una auténtica apuesta por las políticas de asesoramiento o transferencia del conocimiento a pie de campo. La política de sostenibilidad del territorio, del medio ambiente, suelo, aire o agua, es fundamental para la sociedad y la actividad agraria. Pero, a la hora de abordar estos procesos, no se puede perder de vista la sostenibilidad de los propios agricultores y ganaderos, no vaya a ser que con tantas exigencias, si no hay medidas de equilibrio, se esté poniendo en peligro la sostenibilidad de los agricultores y ganaderos.



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