Plaza Mayor

Martín García Barbadillo


¡Al cole!

07/09/2020

Regresar al colegio después del verano es una experiencia que todo el mundo ha vivido, a nadie le es ajena. Cada persona guarda, quizás en un rincón remoto, el momento en que volvió a ver la sonrisa de su mejor amigo después de meses, los nervios al sentir el primer timbre que marcaba el nuevo comienzo, o el olor, casi olvidado, a madera y goma de borrar de su clase.
Del mismo modo, la vuelta al cole, con lo que tiene de ritual, se vive también a través de los hijos y se hace con tanta intensidad como cuando uno era el protagonista, sobre todo si se tiene niños pequeños. Mañana por la noche será de nuevo ese momento de expectación y revuelo  en muchas casas: dejar las cosas preparadas, acostarse pronto, aplacar los nervios de todos... Y los niños, ya acostados, intentarán dormirse, con gran esfuerzo, mientras fantasean con todas las posibilidades del día siguiente, un día de los de verdad emocionantes. Y lo es porque el colegio, cuando eres pequeño, es tu vida. Yo recuerdo que estando, por ejemplo, en tercero de EGB pensaba que octavo no llegaría nunca, que yo siempre estaría allí. La escuela es el marco de referencia de un niño, el lugar donde sucede todo lo bueno y lo malo, donde se conoce la amistad y el modo en que la vida funciona, y esto no se aprende online. Y, por supuesto, es donde se adquieren conocimientos, pero eso no es, ni de lejos, lo único que sucede.
Se vuelve al cole pasado mañana y es una buena noticia, como siempre, porque es seguir andando en la vida. Y yo pienso volver con tranquilidad: salir de casa agarrando la mano al niño y disfrutar del paseo hasta la escuela, de la charla en el camino a la fresca de la mañana. Con todas las precauciones, pero también con toda la calma que permita a los pequeños disfrutar las sensaciones de ese primer día y de los que vengan después.
El primer día de cole es siempre especial, pero pasa y le siguen todos los demás del curso con su «aburrida» normalidad. Esperemos tener suerte y poder nadar tranquilos en ese mar en calma que tanto hemos echado de menos mirándolo desde la orilla de nuestras ventanas.
Salud y alegría.



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