Plaza Mayor

Maricruz Sánchez


Septiembre

02/09/2020

Este año, septiembre es más septiembre que nunca. El mes de la vuelta al cole, con más dudas que certezas; el del final de las vacaciones de verano para una mayoría de los españoles; el del regreso a la oficina o a cualquier lugar en el que cada uno desempeñe su puesto de trabajo, en una nueva normalidad que no termina de llegar.
En septiembre es mi cumpleaños, y este año duele más porque la treintena da sus últimos coletazos y arrancan los 12 meses definitivos antes de cambiar de dígito, y a mí no me ha dado tiempo de aprender todo lo que necesito para afrontar ese momento.
Es el mes de la realidad. El punto y aparte de las puestas de sol y los amaneceres, de los paseos por la playa y los buenos ratos leyendo un libro o charlando con alguien que quieres. El de las despedidas.
A mí, personalmente, me duele septiembre. Siempre se me ha hecho bola. No me gusta el frío, no me gusta envejecer, no me gustan los días grises y lluviosos.
Pero como tantas cosas en la vida, está ahí, lo quieras o no, y toca afrontarlo. Toca vivirlo con energía, porque en España, y en el mundo entero en general, soplan vientos de levante. De esos que te despeinan la melena y casi logran despegarte los pies del suelo con su fuerza.
El mar de la actualidad está rabioso, picado, y decidido a arremeter contra todos y contra todo hasta que termine de volcar su ira en forma de olas enormes y espumosas.
Mientras, el amanecer pospandémico no acaba de romper la oscuridad espesa y monótona que llegó, nada más y nada menos, en marzo. Alguna estrella ha iluminado ese cielo durante todo este tiempo, insuflando esperanza a una noche que a muchos se antoja ya demasiado larga para salir indemnes de ella.
Por eso, aunque no seas mi mes favorito, deposito alguna esperanza en ti y en la posibilidad de que logres arrancarnos finalmente una sonrisa ¿Cuántas veces un plan que no pintaba bien en principio terminó siendo una vivencia inolvidable? 
Septiembre, lo sé. Es mucha responsabilidad, pero nadie dijo que esto fuera a ser sencillo. De ti depende que el paso hacia el final de 2020 sea firme y certero. No podemos permitirnos un tropezón, ni una marcha atolondrada. Esta vez, tienes que ser el mes bueno. El mejor.