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Víctor Arribas

VERDADES ARRIESGADAS

Víctor Arribas

Periodista


Madrid se va

21/11/2021

Corría la segunda mitad de la década de los 90, quedando atrás los oropeles y los fastos de unos pocos años antes, cuando un dirigente político catalán lanzó públicamente un lamento que todavía resuena en los despachos y también en las calles: Madrid se va. Aquél honorable dirigente quería poner de manifiesto que la capital cobraba ventaja sobre Barcelona en ámbitos de competitividad mutua, en la economía, en las finanzas, en la captación de inversiones, en el atractivo turístico y cultural.  El reconocimiento de aquella realidad, que nadie en Cataluña hasta entonces había tomado como propio, se había producido en un célebre artículo que causó un rasgamiento de vestiduras público y privado en las instituciones, las empresas y hasta en los ciudadanos más implicados en la marcha de las cosas de su terruño. ¿Cómo era posible que aquél alcalde de la Ciudad Condal, regidor durante los mejores Juegos Olímpicos de la Historia, fuera capaz de decir que Madrid superaba a Barcelona en el despegue hacia la modernidad?, ¿Cómo dejaba vendidos aquél resuelto seductor de la política a tantos millones de orgullosos paisanos con barretina, creyentes de la religión basada en la superioridad de siempre de la ciudad mediterránea frente a la mesetaria?. ¿Cómo era capaz Maragall de escribir aquello, y encima en El País?. Máxime cuando Madrid llevaba ya unos años capitaneada por la derecha cavernícola, según la caricatura que siempre se ha hecho desde esas latitudes y otras muchas. 

Veinticinco años después, la historia se ha repetido. Con mayor intriga y patetismo aún, porque llevamos casi una década de intento rupturista basado en un complejo de superioridad que alude hasta a la raza para justificarse. Tantos lustros después, otro ilustre catalán ha reconocido en público que Madrid aventaja a la capital catalana en muchas cosas y que su pujanza es mucho mayor en todos los ámbitos de la economía y la sociedad. Otro respetado prohombre de su comunidad ha salido a decir, aunque implícitamente, que lo ocurrido la última década, el golpe a la legalidad que se ha dado en Cataluña con Mas, Puigdemont, Junqueras y tantos otros, ha convertido a su territorio en un páramo yermo comparado con el cohete disparado que es Madrid, cabalgando laboriosa hacia el futuro. De Maragall al futbolista Piqué va un cuarto de siglo de evolución y de tiempo, pero el reloj parece haberse parado para sus convecinos, tal y como ambos se han encargado de subrayar. 

Piqué es un depredador de tres colmillos. Con dos de ellos lanza la dentellada y con el tercero narcotiza a sus víctimas propiciatorias. Lo es así cuando corta un avance de la delantera rival, y lo es cuando deja volar al viento sus reflexiones sobre el mundo que le rodea. Pero Piqué también es un empresario con visión moderna 5G, y sabe reconocer a la legua donde está el negocio. Por eso se ha ido a Madrid a vender su torneo de tenis, y por eso se ha atrevido a regalarle el oído a los madrileños con sus piropos poniendo énfasis en la brillante gestión que están haciendo de su tierra y de su proyecto vital en común.