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Traficante de recuerdos

I.L.H.
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José Gutiérrez Román hace del tiempo y la memoria el eje de 'Material de contrabando', un poemario en el que la palabra sirve también para mercadear con lo que olvidamos y lo que no queremos relegar. Lo presenta esta tarde en la sala Polisón (20 h.)

José Gutiérrez Román presenta 'Material de contrabando'. - Foto: Valdivielso

Antes que suerte en el futuro / deseo que haya paz en tu pasado. Así nos felicita el año nuevo José Gutiérrez Román en uno de los poemas de 'Material de contrabando' (Difácil), el poemario con el que el autor burgalés vuelve a la palestra de las novedades editoriales. El premio Adonáis por 'Los pies del horizonte' celebra la vida por lo que ha sido antes de por lo que vendrá, atendiendo a lo que somos en función de lo que recordamos. Gutiérrez Román sugiere que antes de soñar con futuribles aceptemos el pasado con todo su dolor y su grandeza porque por lo menos en ese instante has sido. Brindemos por los días que ya son / estampas de almanaque, porque allí / aún somos la cifra de un momento / crucial o irrelevante, pero único.

El modo en el gestamos nuestra memoria, el mercadeo que hacemos con ella eligiendo aquello que nos interesa recordar y las palabras que escogemos para rememorarlo es a lo que le canta el poeta burgalés con versos que deseas que se queden anclados en el tiempo para volver a ellos en cualquier momento. La que suscribe volvería una y mil veces a poemas en los que santifica el recuerdo, detiene las edades o evoca las sensaciones de un determinado instante de una manera clara, coloquial y aparentemente sencilla: La certeza va siempre por delante, / por más imágenes y símbolos/ que queramos usar, apunta.

Dividido en tres partes, 'Material de contrabando' "surge de la idea de que el tiempo es como la aduana de la memoria, y que con la edad nos hace ser contrabandistas del recuerdo; comerciamos con ese material oculto o semioculto que llevamos con nosotros, ese que hace el trayecto desde el pasado hacia el presente y allí lo idealizamos, depuramos, degradamos... según lo queramos ver en ese momento", sostiene el autor.

En los dos primeros bloques, En este impreciso instante y Muertes incompletas, se identifica la voz de Gutiérrrez Román en Los pies del horizonte y Todo un temblor, sus dos poemarios anteriores, aunque en virtud de su creación 'Material de contrabando' se sitúa entre ambos. En estos poemas habla del hoy y el ayer, de la memoria y de cómo lo trabajamos en distintos momentos de nuestra existencia. Pueden servir de ejemplo estos versos de 'El descansillo': Pero yo siempre finjo estar ausente, / y de manera silenciosa vuelvo a lo mío / que es recordar lo suyo.

La tercera parte en cambio, Pila de palabras, es más literaria, densa y reflexiva. Aquí ejercita el uso del lenguaje, los juegos que produce y los significados que permite la elección de una palabra u otra. El propio Gutiérrez Román define los bloques de esta manera: "La primera parte es cómo integras la memoria desde tu 'yo' presente, que eso también tiene sus dobleces. La segunda es el certificado de defunción de algunos momentos, el instante en el que haces el acta de lo que ha quedado. Y la tercera es el papel que tiene la palabra en todo eso: cómo la eliges, por qué a veces no te sirve, qué quieres decir...".

El poemario, como el propio tema de los poemas, alude a otros tiempos, al de los años en el que fueron escritos y ha cómo su repaso ha desembocado en el libro que es hoy. Escritos aproximadamente entre los años 2007 y 2014, no fueron dados por terminados hasta después de numerosas correcciones, recortes y pulidos. Una vez que tuvo la certeza de que versos como No habrá columnas más hermosas / que aquellas que tu templo sustentó mantenían la emoción con la que los escribió en otras vidas, fueron dados por concluidos. Difácil accedió a ellos y felicitó al autor editando el libro que presentará esta tarde, en la Sala Polisón, junto a Arancha Maestro (a las 20 horas).