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El maestro que quiso llevar a los niños a conocer el mar

R. Pérez Barredo / Burgos
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El fotógrafo Sergi Bernal logra financiación para El retratista, que narra la historia del maestro de Bañuelos de Bureba, represaliado en 1936

En la fotografía que sostiene la mano, el maestro (de pie, en el centro) con sus alumnos. Al fondo de la imagen, la escuela tal y como se conserva hoy. - Foto: Sergi Bernal

Uno se imagina a Antoni Benaiges como el maestro de La lengua de las mariposas, el fascinante personaje del relato del escritor Manuel Rivas cuyo papel interpretó en el cine Fernando Fernán Gómez. Un hombre de enorme inquietudes intelectuales, al que apasiona su profesión, la lleve a cabo en una gran ciudad que en una pequeña aldea, como fue el caso de este joven docente catalán, al que el destino envió a la escuela rural de un pequeño pueblecito de La Bureba llamado Bañuelos en 1934. Su historia ha sido exhumada del olvido por el fotógrafo Sergi Bernal en un documental titulado El retratista, proyecto en el que este artista lleva inmerso más de un año y que está a punto de hacerse realidad. Vía Verkami, plataforma que ayuda a financiar proyectos creativos, El retratista acaba de obtener el dinero necesario para concluirlo y poder estrenarlo.

La historia que narra el documental indaga en la figura de ese maestro republicano que fue represaliado en julio de 1936. Tanto en el pueblo de Bañuelos como en la comarca todavía se recuerda a Benaiges, tarraconense de nacimiento, ya que fue un humanista y un maestro de ideas avanzadas inspiradas en la Institución Libre de Enseñanza y en el método pedagógico del francés Celestine Freinet que caló hondo. Como recuerda Bernal, Antonio Benaiges consiguió una imprenta para la escuela, ya que defendía que los niños debían tener acceso a cuantas herramientas les permitieran expresar sus conocimientos y desarrollar sus habilidades naturales.

Aquel proyecto fue todo un éxito, señala Bernal: «Durante el primer curso la escuela publicó sus primeros cuadernos íntegramente redactados e ilustrados por los alumnos de Bañuelos».Aquellos cuadernos no se quedaron en el ámbito escolar del pueblo burebano. Trascendieron y circularon pronto entre otras escuelas que empleaban aquel mismo método de aprendizaje tanto en España como fuera, llegando a conocerse en países como Francia, México o Cuba. Las publicaciones se sostuvieron gracias a suscriptores, entre los que había desde labradores hasta políticos como el mismísimo presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora.

«Benaiges se convirtió en una referencia para la innovación pedagógica del país, participando de manera muy activa», sostiene el autor del documental. Además de un innovador docente, Benaiges era socialista y hombre de profundas convicciones democráticas.

La excursión

En el curso siguiente, los escolares burebanos de Benaiges editaron un nuevo trabajo: El mar: visión de unos niños que no lo han visto nunca. Fue aquel un trabajo especial, porque el maestro ideó para el final del curso una sorpresa, «un proyecto ambicioso» en palabras de Bernal. Sabedor de que aquellos niños que nunca habían visto el mar tendrían muchas dificultades para hacerlo algún día (eran hijos de labradores sin demasiados recursos y en aquella época sólo viajaban los pudientes), el maestro decidió quedarse tras la conclusión del curso porque su plan era llevarse a los niños a Barcelona para que pudieran ver el Mediterráneo aquel verano del 1936.

Sin embargo, cuando ya estaba ultimando el plan, el 18 de julio se produjo la sublevación militar. Es sabido que los falangistas pusieron en marcha desde las primeras horas una brutal represión en La Bureba. Antoni Benaiges fue uno de los primeros en ser detenido. Según la investigación llevada a cabo por Bernal, el maestro catalán fue trasladado a Briviesca, torturado y encerrado para ser, en algún día de ese mes mismo mes de julio (puede que el 29), fusilado y enterrado en la descomunal fosa común de La Pedraja.

El Retratista cuenta esa historia a la vez hermosa y terrible con testimonios en primera persona, incluido el de alguno de aquellos alumnos, hoy ancianos, que no sólo no han olvidado a su querido maestro, sino que todavía hoy, 75 años después, lo llevan todavía en el corazón. ¡Cómo olvidar a aquel hombre que quiso llevarles a conocer el mar!