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La venta de viviendas en Aranda se desploma un 38% en 2020

I.M.L.
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La nueva crisis económica frena de golpe la recuperación del sector en la capital ribereña. El comprador tipo mantiene su preferencia por la oferta de segunda mano y escasean los pisos de protección

La compraventa de pisos y casas de segunda mano sigue ocupando un espacio destacado en los escaparates de las inmobiliarias arandinas. - Foto: Patricia

La incertidumbre económica que deja la crisis provocada por la pandemia afecta a todos los sectores, en mayor o menor medida, y el inmobiliario no iba a ser menos. El año pasado, las operaciones de compraventa en la capital ribereña cayeron un 38%, pasando de las 537 que se formalizaron en 2019 a solo 333. Esta situación traducida a cifras viene a romper la racha alcista que venía registrando el mercado inmobiliario arandino, alcanzando incluso el número de operaciones que se realizaban anualmente antes de la crisis de 2011.

Los datos registrados por el Ministerio de Agenda Urbana (antes de Fomento) mostraban un crecimiento continuado  lo largo de los últimos años. En 2019 se llegaron a realizar 537 operaciones, lo que supone 51 más que las 486 compraventas de 2018, año en el que el incremento con respecto a 2017 fue de 66, quedándose en 420 las operaciones. Esto daba continuidad a una tendencia consolidada y que en 2017 experimentó uno de sus mayores saltos con un incremento de las transacciones del 77%, dejando muy atrás las 242 compras de hogares sumada en 2016. Esta evolución positiva de las operaciones inmobiliarias en Aranda hacía que las cifras antes de la declaración de la pandemia rozasen los niveles precrisis, cuando en la capital ribereña se contabilizaban más de 500 ventas de pisos anuales, llegando en 2019 a su pico.

Sin embargo, la caída de operaciones el año pasado no se acercó ni de lejos al mayor desplome de la anterior crisis, registrado en 2011, cuando solo se llegaron a vender 138 viviendas.

Estrenar poco. A la hora de comprar una casa, los arandinos parecen tenerlo claro o quizá mucha más opción. En su mayoría se decantan por adquirir un hogar de segunda mano a la vista de los registros facilitados por el Ministerio de Agenda Urbana. El año pasado, solo el 9% del total de las operaciones de compraventa de viviendas fueron de nueva construcción, lo que se traduce en 30 únicas operaciones a lo largo de 2020. En la comparativa interanual, la venta de vivienda nueva cayó a un 20% de lo vendido en 2019, cuando se llegaron a formalizar 150 operaciones con las viviendas nuevas, mientras que la compraventa de segunda mano alcanzó el 78% de lo vendido de segunda mano en 2019.   

En términos absolutos, en Aranda se observa cómo la evolución de las ventas de vivienda nueva ha sido irregular desde 2014, con el máximo anual fijado en las 150 compras de 2019 y el mínimo en las 15 de 2016. Por su parte, la comercialización de casas de segunda mano ha tenido un crecimiento constante desde 2014, con más de 320 transacciones por año de media.

Sin VPO. En las gráficas de estadísticas se aprecia claramente los fuerte altibajos que registra el mercado inmobiliario arandino en lo que a compraventa de viviendas de protección oficial (VPO) se refiere. Por poner un sencillo ejemplo, en 2017 se llegaron a vender 131 para restringirse de manera drástica en 2018 al quedarse en solo siete. La curva volvió a registrar una destacada subida en 2019, alcanzando las 137 VPO que encontraron un dueño, mientras que el año pasado esta cifra se quedó en un cuatro testimonial, lo que corresponde a un 1,2% del total de las viviendas que cambiaron de manos en el mercado inmobiliario y solo un 3% con respecto a este tipo de viviendas vendidas en 2019.

A pesar de estos considerables vaivenes estadísticos, las VPO suponen el 70% de los domicilios estrenados en los últimos años. Desde 2014 hasta 2020 se han comercializado 561 hogares de nueva construcción en la capital de la Ribera, de ellos, 381 han sido de protección oficial. Destaca 2015, cuando de los 97 pisos estrenados en Aranda, 83 fueron VPO; o 2017, cuando del total de 134 nuevas ventas, 131 correspondieron a protección oficial, sin olvidar que en 2019 de las 150 viviendas de obra nueva que se vendieron, 137 tenían algún tipo de protección. 

De esta forma, y siempre según los datos recogidos por el Ministerio de Agenda Urbana, se demuestra el peso que está teniendo en los últimos años la VPO en la construcción de edificios residenciales en la ciudad y que cuando se sacan al mercado son las primeras en encontrar un comprador, dando una idea de la demanda que todavía existe en el mercado arandino.

Esta querencia por las viviendas con algún tipo de protección se debe, en parte, a que los precios del sector en la capital ribereña están por encima de ciudades como Zamora, Ávila o Soria. En Aranda, el precio medio de una vivienda de tres dormitorios y unos cien metros cuadrados de segunda mano oscila entre los 40.000 y los 50.000 euros, subiendo hasta la horquilla de los 150.000 a los 160.000 euros si es de obra nueva. En el caso de los alquileres, la media que se pide por un piso ronda los 400 o los 450 euros al mes, aunque la renta media se dispara si lo que se busca es una vivienda de cien metros cuadrados, para la que el propietario puede llegar a pedir 550 euros mensuales.