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El pedrisco destroza coches, naves y cultivos en la Ribera

LETICIA NÚÑEZ
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Los vecinos de los municipios de ribereños de Vadocondes y Guma aseguran que «nunca» habían visto una granizada de tal magnitud, que ha agujereado canalones, roto persianas y arrasado tierras de remolacha o patatas

Mari Carmen observa desolada cómo ha quedado el patio de su casa, con todas las persianas destrozadas, tras la granizada que cayó el domingo en Guma. - Foto: L. Núñez

A Daniel Martín Leal el pedrisco del domingo le sorprendió de camino a su nave en Vadocondes. Apenas transcurrieron unos segundos desde que se bajó de la furgoneta hasta que el impacto del granizo le rompió la luna. No fue el único daño que ha sufrido. Alrededor de diez minutos bastaron para que el hielo terminara arpando varias placas de uralita en el tejado de su almacén. Una situación que «nunca antes» había vivido. «Jamás», recalca. A ello se suma que buena parte de sus parcelas, sembradas de trigo, cebada, patatas o remolacha, así como las viñas, han quedado arrasadas por completo. 

«El daño ha sido tremendo, cayeron unas piedras de miedo», lamenta el presidente de la Cámara Agraria de Vadocondes, avanzando que seguramente el seguro les cubra el 100%. La granizada alcanzó tal magnitud que uno de sus trabajadores regresó llorando de las viñas al ver «semejante desastre». Y lo peor, dice, no ha terminado. Ayer mismo, a eso de la una y media del mediodía, volvió a granizar en el municipio ribereño y para el resto de la semana se prevén nuevas tormentas. «Al darse cuenta del destrozo que se generó en tan poco tiempo, mi hija de 12 años le preguntó a su abuela que si para esto su padre se levanta todos los días a las seis de la mañana», dice un Martín desolado. 

Igual de apenado se encuentra Sergio. Este agricultor, también de Vadocondes, ha visto como el pedrisco le ha destrozado cinco hectáreas de viñas, tres de remolacha y otras dos de maíz. «Hace polvo, sobre todo, en el viñedo, que tardará unos dos años en recuperarse», subraya. En su caso, las tierras de patatas se han librado del hielo. No así la furgoneta de su padre, que terminó con la luna rota y el capó abollado. «Nadie había visto un pedrisco de este nivel. En poco más de 15 minutos nos dejó vendidos», se resigna Sergio. 

El granizo que rompió varias lunas de coches superaba el tamaño de las nueces. El granizo que rompió varias lunas de coches superaba el tamaño de las nueces. - Foto: L. Núñez

De hecho, varios conductores tuvieron que refugiarse el domingo en la gasolinera que se encuentra a la entrada de Vadocondes: unos por la nula visibilidad y otros porque se les rompieron los retrovisores y hasta los limpiaparabrisas. «El coche de mi suegro se quedó abollado por completo», dice otra vecina, a la que los granizos le parecieron «gordísimos», tanto, que provocaron agujeros en el tejado de la nave de su familiar. «Lo arrasó todo», sentencia al respecto (...).

(Más información, en la edición impresa de Diario de Burgos de este miércoles o aquí)

Los canalones de diversos municipios de la Ribera han quedado agujereados.
Los canalones de diversos municipios de la Ribera han quedado agujereados. - Foto: L. Núñez