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Fernando Aller

DESDE EL ALA OESTE

Fernando Aller

Periodista


Política del exabrupto

27/05/2022

El vicepresidente de la Junta en representación de Vox, Juan García Gallardo, compareció esta semana en las Cortes para exponer el programa de su competencia. Se cerraba así el ciclo de intervenciones. Cada consejero había expuesto en días anteriores las líneas maestras de su futura actuación, sus compromisos con los ciudadanos en materias como Sanidad, Educación, Economía, Medio Ambiente... La vicepresidencia de García Gallardo carece de competencias. No obstante estaría muy bien justificado su sueldo si logra simplificar la burocracia institucional. Para lograr ese objetivo, al que se ha comprometido, Gallardo anunció que nombrará una comisión. Ya lo decía Napoleón, «si quieres que algo se demore eternamente, nombra una comisión».
Lo que dejó más claro es que a los periodistas nos va a dar titulares sobrados. Su estilo es la palabra gruesa, la falta de matices e incluso de rigor y coherencia. Incoherente porque defendió su propio cargo en Castilla y León aseverando que las autonomías deben de ser suprimidas, porque son «un engaño para todos y una estafa para España». A las mujeres las mandó a casa con la pata quebrada y a parir (se superaría a sí mismo dos días más tarde por la falta de empatía con las personas con algún tipo de minusvalía física) y del Gobierno dijo nada más y nada menos que está empeñado en enseñar posturas sexuales a los niños de seis años. El PP se vio obligado a decir que Gallardo no es la voz autorizada del gobierno y desde otras formaciones su intervención, plagada de insultos personales, fue tildada de barriobajera.
Dos cuestiones surgen inquietantes. Vox obtuvo el respaldo de doscientos mil votos en Castilla y León. Uno quiere pensar que no hay tantos ciudadanos mimetizados con este tipo de comportamientos y que su voto a la ultraderecha, con la despoblación en caída libre, ha sido más bien una forma de mostrar rechazo a la política inoperante. Y la segunda reflexión es autocrítica: Tal vez ha llegado al momento de que los periodistas dejemos de hacer el juego a los que más gritan, y volvamos a la información y el análisis de lo que se hace.